viernes, febrero 23, 2007

LA CUARTA CARACTERÍSTICA DE LA POESÍA MODERNA



El cuarto rasgo de la poesía moderna es que el poeta se convierte en un especialista
[1] y ello es manifestación del proceso de especialización que impera en la modernidad. En efecto, el poeta se vuelve en un experto en el ritmo y en los distintos tipos de estrofa. Indudablemente, hay antecedentes en la tradición poética, sobre todo en la poesía barroca: Góngora y Quevedo también eran muy conscientes de que eran conocedores de los mecanismos de elaboración de un poema.

En la modernidad hay un rasgo distintivo de la especialización del artista, pues esta se vincula fuertemente al concepto de innovación y de conciencia crítica. El poeta se aleja críticamente del orden establecido y establece los confines de su arte separado del mundo oficial. En general, ya no vive de los mecenas y busca la innovación formal como parte de su labor como escritor. Ello le da más libertad para ejercer la crítica a partir de un conocimiento profundo de los mecanismos del arte literario.

Por ejemplo, Stéphane Mallarmé evidencia un laboratorio lingüístico y un fuerte dominio de los encabalgamientos y de la polisemia lexical. Esta particularidad manifiesta una búsqueda permanente de nuevas estructuras y un cuestionamiento del lenguaje establecido.

Rubén Darío significa –como bien lo ha mostrado Ángel Rama[2]— el predominio de la concepción de que la poesía era un conjunto de ritmos, de metros y de acentos. Antes de Darío, en Latinoamérica, el poeta cumplía diversas funciones y no tenía el grado de especialización que aparece con el Modernismo.

En el Perú, Manuel González Prada es uno de los primeros casos dignos de relieve, pues estudió la métrica francesa en su Ortometría; luego, en Minúsculas, pasó a utilizar los tipos de metros que había estudiado previamente. Ejemplo indiscutible de ese proceso de especialización del artista.

Dicha particularidad se revela, asimismo, en la manera como el poeta moderno estructura el poemario como unidad textual. Sabemos que Baudelaire hizo cambios en Las flores del mal de la primera edición a la segunda, varió la disposición de los poemas; además, agregó la sección “Cuadros parisinos” en la segunda edición. Baudelaire anhelaba que el lector apreciara las relaciones entre las diversas partes del poemario y viera al poeta como un especialista en su arte.

NOTAS
[1] Véase, en los archivos de enero de 2007, mi ensayo sobre las siete características de la poesía moderna. Estamos desarrollando, por separado, cada característica.
[2] Cf. Rama, Ángel. Rubén Darío y el modernismo: circunstancia socio-económica de un arte americano. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1970.

1 comentario:

Bon voyage dijo...

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