jueves, septiembre 26, 2013

El poema argumentativo de Marco Martos





    La poesía de  Marco Martos (Piura, 1942) destaca, en el ámbito de la lírica  peruana de los años sesenta, por su enorme versatilidad y el abordaje de los más diversos temas; asimismo, sobresale por el uso de distintos tipos de metro y estrofa. Martos ha empleado el verso libre, la sextina, el soneto, entre otras formas estróficas. Sin duda, el tono de esta escritura ha variado con el tiempo desde un temple irónico hasta llegar a una vertiente lírica que implica el diálogo proficuo con algunos de los grandes autores de la literatura occidental.

    Sobre la base de los criterios antes mencionados, es posible distinguir, en la obra poética de Martos, tres etapas:

1)El período de los inicios, que abarca los tres  primeros poemarios: Casa nuestra (1965), Cuaderno de quejas y contentamientos (1969) y Donde no se ama (1974). Aquí se observa el empleo de la ironía para desmitificar ciertas instituciones tradicionales como el matrimonio (”Casti connubii”) o la noción canónica de familia (“Muestra de arte rupestre”). Definitivamente  se observa, en esta etapa, la asimilación creativa no solo del coloquialismo anglosajón, sino también del legado de la poesía peninsular desde Garcilaso de la Vega, el poeta toledano, hasta Antonio Machado, preclaro representante de la generación del 98.

2)El período  de madurez expresiva, que comprende desde Carpe diem (1979) hasta los últimos poemas de Leve reino (1996). Se amengua la ironía corrosiva de Martos y es sustituida por un tono lírico que evoca la impronta de la poesía de San Juan de la Cruz, pero también recuerda al Eliot de Tierra baldía. Si comparamos “Casti connubii” (texto adscrito a la primera etapa) con “Rito” (de Carpe diem) podemos observar que en aquel predomina una visión desmitificadora respecto del amor idealizado, mientras que en este último hay la noción del ritual amoroso a través de la superación del tiempo histórico para acceder a un tiempo mítico sobre la base de la fusión de los cuerpos en el acto sexual.

3)El período del predominio de la vuelta a las formas tradicionales, que incluye desde El mar en las tinieblas (1999) hasta los últimos poemarios. Lo que predomina en este caso es el triunfo del diálogo interdiscursivo, pues Martos comienza a establecer lazos poderosos con la poesía de Dante Alighieri, San Juan de la Cruz, Homero, Virgilio, entre otros. Pareciera que Martos concibiera, a la manera de Jorge Luis Borges, que la historia está constituida por cuatro o cinco metáforas que se repiten incesantemente y a las cuales retornan los escritores de modo recurrente.

   El objetivo de este ensayo es plantear que algunos poemas de Martos, sobre todo los de la primera etapa, tiene un determinado cariz argumentativo.  Esta investigación continúa la senda de mi libro sobre Wáshington Delgado (Fernández:2012). Para ello, analizaré un texto de Martos muy representativo al respecto: “Muestra de arte rupestre”, que forma parte de Cuaderno de quejas y contentamientos. Mi exégesis se basará en los aportes de la retórica aristotélica, de la Retórica General Textual de Stefano Arduini (2000) y de la Retórica de la Argumentación de Chaïm Perelman (1989). De Aristóteles (Retórica III, 2, 1414b 10-1420a 5), tomaré la división del discurso en cuatro partes: exordio, narratio, argumentatio y epílogo. Asimismo, emplearé la categoría de “campo figurativo” (ámbito cognitivo que permite situar un conjunto de figuras retóricas) de Arduini, así como la clasificación de los argumentos planteada por Perelman.

 A)Análisis de “Muestra de arte rupestre”

            Leamos este poema:
Io sono stanco.
¿Para esto matrimonio?

Mis hijos viven en una jaula de locos,

rodeados de extraños agrupados

vagamente con el nombre de parientes.

En el pequeño jardín

nadie sabe de quién son los pañales,

de quién las camisas, de quién el aire.

Si me descuido

me cambian un hijo por otro.

¿A quién echarle la culpa?

¿A la matrona en esencia bondadosa?

¿A mi mujer, plena de amor y desde hace años

Embrujada por un verso que me costó noches en vela?

¿A mí mismo, de tristes oficios?

Mi sueldo (y el tuyo lector)

no alcanza.

Muchos miran con envidia estos ingresos.

Y hay en el Perú varios millones peor que nosotros.

¡Quiero una casa! Sueño.

Engels, de profeta, opinaba que aquí,

con este sistema, no hay solución al asunto.

Con rabia y sin vergüenza

sobre las páginas de Engels,

salen con duelo mis lágrimas corriendo.

Quiero una casa. Sueño. Io sono stanco.
Maldigo. Yo soy el muerto en vida.
El que hace reglamentos. (Martos:2012)

 A.1) Las partes del texto argumentativo

   Pienso que este poema está formado por las cuatro partes del texto argumentativo, vale decir, el exordio, la narratio, la argumentatio y el epílogo. El exordio está constituido por los dos primeros versos, pues allí se plantea el problema por resolver para el locutor. Cabe mencionar que el primer verso está constituido por palabras en italiano. En este idioma, es posible omitir el sujeto de la oración, de manera que era pertinente decir: “Sono stanco” (estoy cansado), pero el locutor ha optado por el sujeto explícito con el funcionamiento del pronombre “Io”, particularidad que le da mayor fuerza subjetiva al poema.           

     La narratio, impregnada por componentes argumentativos, abarca desde el verso 3 al 20. Aquí el locutor cuenta cómo vive su familia en una verdadera “jaula de locos”, pero el empleo de interrogaciones sucesivas evidencia un tono argumentativo. La argumentatio empieza desde el verso 21 hasta el 26 y allí se observa un argumento de autoridad basado en una afirmación del filósofo marxista Friedrich Engels. Por último, el epílogo manifiesta la conclusión que implica el empleo de una definición (“Yo soy el muerto en vida”) al final del poema y revela la respuesta que el locutor da a la problemática inicial: “¿Para esto matrimonio?” La tesis del locutor es que el matrimonio es sinónimo de muerte.mbito de la cotidianidad. hijos y ello conlleva una ineluctable crisis de valores en el  el  de la oraci

   De otro lado, cumple un papel fundamental, en la estructura argumentativa, un paratexto (Genette:2001) imprescindible: el titulo del poema. “Muestra de arte rupestre” evoca las figuras del arte mal llamado “primitivo” que se hicieron en superficies rocosas como cuevas en el Paleolítico. ¿Por qué el poeta optó por ese título? Definitivamente, para hacer coincidir su arte con el de las cuevas de Altamira a través de la idea de que su casa no es solo una jaula, sino una cueva en el ámbito de la modernidad capitalista. En esas condiciones, el artista construye su arte, vale decir, en medio de la carencia y erige su tono de protesta social contra un sistema económico que se basa en la explotación y en la crisis de los valores morales.



A.2) El campo figurativo de la metonimia y las relaciones de contigüidad.

     En este poema, predomina el pensar metonímico porque el locutor percibe, sobre todo, las relaciones de contigüidad entre los sujetos y objetos. En dicho ámbito cognitivo, tenemos, en primer término, la metonimia de continente en vez de contenido: “casa” en vez de la familia que vive allí dentro. Cuando el hablante afirma que desea una casa, en realidad, está diciendo que anhela tener una vida más reconfortante y humana con su familia. También es pertinente señalar el empleo de una metonimia de instrumento, pues “pañales” está en vez de niños pequeños, y “camisas” en lugar de “hombre adultos”. Cuando el emisor asevera que no se sabe de quién son los pañales, en verdad, remarca que los hijos están cosificados en la sociedad capitalista. Se cambia los pañales como se cambian los hijos y ello conlleva una ineluctable crisis de valores en el ámbito de la cotidianidad.

      Otro campo figurativo importante es el de la sinécdoque, en vista de que las relaciones inclusivas son esenciales en “Muestra de arte rupestre”. El pensar sinecdóquico enfatiza cómo el jardín (parte) forma parte de la casa (todo). Así como en la casa hay deshumanización, esta última se percibe también en el jardín.

     Un tercer campo figurativo es el de la metáfora. La casa es vista como una “jaula de locos” y ello subraya de qué manera hay una animalización del ser humano, pues en la jaula viven los animales y no los hombres; asimismo, no es concebida como un recinto ordenado, sino lleno de caos y donde predomina la locura.

    Existe, además, un emparejamiento conceptual (Lakoff y Johnson 1990), donde la megametáfora (con mayúsculas) y las estructuras  metafóricas son las siguientes:



LA CASA ES CAOS

El jardín es enajenamiento

Los hijos son presos en una jaula de locos

Los parientes son extraños en la casa



    Ello muestra cómo el sentimiento de extrañeza y de enajenamiento triunfa en una casa caótica, donde habita una familia presa del desorden y de la deshumanización. Los padres no saben con certeza cuáles son sus hijos ni sus parientes. En tal sentido, la diferencia entre lo propio y lo extraño parece haberse esfumado de modo súbito. Aquello que sucede dentro de la morada del hablante representa lo que pasa en la sociedad moderna de cariz capitalista: la crisis generalizada de valores morales y el predominio de la instrumentalización en un mundo donde predomina de la injusticia en el campo de las relaciones económicas y se deja de lado de la solidaridad y el respeto por el otro.

 

A.3. El locutor y las técnicas argumentativas

    En “Muestra de arte rupestre”, se emplea un locutor personaje que busca influir poderosamente en el alocutario representado (el lector como actor en el mundo representado) para que este tome conciencia de que, en la sociedad capitalista, siempre reinarán la enajenación y la deshumanización en el ámbito de las relaciones familiares.

   Todo poema es concebido como un macroacto de habla (Mayoral:1987) desde el punto de vista pragmático, por eso, “Muestra de arte rupestre” es una afirmación de cómo el caos preponderará siempre en la sociedad moderna donde reina la racionalidad instrumental.

    El locutor emplea determinadas técnicas argumentativas para convencer al alocutario. En primer lugar, hay argumentos cuasilógicos, entre los cuales destaca el basado en una definición: “Yo soy el muerto en vida./ El que hace reglamentos”. Allí tenemos la clase (“el muerto”) y los rasgos específicos (“en vida” y que “hace reglamentos”).  Dicha conceptualización se sustenta en el campo figurativo de la antítesis porque implica la oposición entre la vida y la muerte. Se trata de un muerto que, a través de ciertos reglamentos, busca poner orden en un mundo irremediablemente caótico.

    En segundo lugar, hay el funcionamiento de argumentos que se basan en la estructura de lo real. Por ejemplo, el locutor utiliza el argumento de autoridad: Engels es visto como un profeta y se fundamenta la idea de que en la sociedad capitalista no hay posibilidad de tener una existencia auténticamente humana. Asimismo, observamos un argumento de coexistencia de índole sinecdóquica, pues hay un rasgo de un individuo o grupo que lo caracteriza de modo rotundo. “Stanco” (cansado) es la característica que mejor particulariza al locutor personaje; la pobreza económica es el rasgo por antonomasia de los peruanos según “Muestra de arte rupestre”.

   En tercer lugar, reconocemos algunos argumentos que fundamentan la estructura de lo real. Verbigracia, el modelo de conducta digno de imitar (representado por la matrona bondadosa) y el antimodelo (encarnado por el sistema capitalista que es visto de modo negativo, pues se sustenta en la explotación económca). Además, hay un argumento basado en el ejemplo cuando el locutor remarca que “En el pequeño jardín/ nadie sabe de quién son los pañales…” porque se subraya una situación específica que sirve para fundamentar la idea de que el caos ha triunfado en la modernidad capitalista debido al triunfo de la racionalidad instrumental. Otro argumento importante es el de la ilustración que se utiliza no tanto para fundamentar como el ejemplo, sino para mostrar una regularidad ya admitida por la mayoría: Mi sueldo (y el tuyo lector) /no alcanza./”; vale decir, casi todos saben que la pobreza económica está generalizada en el Perú.fica﷽﷽﷽﷽﷽﷽ subraya una situaciec ejemplo cuando el locutor remarca que en el jardtivo, pues se sustenta en la explotacientada po

    En lo que concierne a la disociación de las nociones, hay dos oposiciones esenciales en el poema: vida vs. muerte; lo propio vs. lo extraño. En la definición “Yo soy el muerto en vida”, reconocemos cómo la antítesis entre ambos conceptos caracterizan al hablante. También, en “Muestra de arte rupestre”, vemos de qué manera los parientes cercanos (propios) son vistos como extranjeros (léase intrusos) en la casa del locutor.

    En lo que respecta a la interacción de los argumentos, puedo afirmar que el argumento de autoridad (la paráfrasis de las ideas de Engels) se complementa, de modo pertinente, con la cita  de la Égloga I de Garcilaso, el poeta toledano: “salid sin duelo lágrimas corriendo”. Ello le da fuerza argumentativa al poema objeto de análisis.



A.4) Visión del mundo y modernidad de élite

     Marshall Berman (1988) precisa que la modernidad constituye un conjunto de experiencias vitales que implica una promesa de transformación (tanto del mundo cuanto del propio sujeto), pero que, de modo simultáneo, amenaza nuestra identidad y saber. Por su parte, la modernización está constituida por los procesos de índole socioeconómica que configuran la ciudad moderna (por ejemplo, la industrialización o la urbanización) y que crean las nuevas tecnologías y los modelos de comunicación de masas. También es posible referirse a la modernización del lenguaje poético o narrativo; por ejemplo, César Vallejo moderniza, en el Perú, el lenguaje poético en los años veinte del siglo pasado. El modernismo, en cambio, está conformado por la tradición cultural (visiones del mundo y escala de valores) que reflexiona, de manera crítica, acerca de la experiencia de la modernidad y de las secuelas de la modernización.

     "Muestra de arte rupestre” es una crítica demoledora, en los años sesenta, de cómo la modernidad capitalista, basada en la racionalidad instrumental, condena al hambre y a la carencia a millones de individuos en el Perú. En tal sentido se trata de una modernidad de élite, rechazada por el locutor, quien plantea un tono de protesta y la necesidad perentoria de transformar las estructuras capitalistas para que se realice una modernidad inclusiva que evite la explotación de índole económica. Esta visión del mundo se correlaciona con el auge de las ciencias sociales en el Perú de los años sesenta, pues se crea la Escuela Académica Profesional de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos  en 1961 y se funda el Instituto de Estudios Peruanos en 1964.

    De otro lado, Marco Martos como poeta moderniza, en Cuaderno de quejas y contentamientos (1969), el lenguaje literario de su época a través de la inclusión creativa de giros coloquiales y de la asimilación no solo del discurso de las ciencias sociales (recuérdese la referencia a Friedrich Engels), sino también del legado de la poesía peninsular (de ahí la alusión al verso de Garcilaso de la Vega). Ello se compagina perfectamente con la publicación de poemarios como Comentarios reales (1964) de Antonio Cisneros, donde también se observa el funcionamiento de una poesía conversacional.

CODA

    Marco Martos es uno de los grandes poetas de la denominada generación del sesenta. Ha sabido manejar diversos tipos de estrofa y diferentes inflexiones y temas a lo largo de varias décadas de proficua labor creativa. Asimismo, maneja el relato breve, el ensayo literario y el comentario periodístico con garbo y sabiduría. Como catedrático, ha dirigido, durante décadas, el taller de poesía de la Universidad de San Marcos junto a Hildebrando Pérez y Carlos Garayar Se trata de uno de esos grandes creadores de lengua castellana que ha sabido, a lo largo de los años, mantener, incólume, su vena creativa. Discípulo de Wáshington Delgado y de Jorge Puccinelli, Martos podría decir con Borges que se enorgullece de las innumerables páginas que ha leído y transmitido fervientemente a sus discípulos.










BIBLIOGRAFÍA



ARDUINI, Stefano. Prolegómenos a una teoría general de las figuras. Murcia:   Universidad de Murcia, 2000.

ARISTÓTELES. Retórica. Introducción, traducción y notas por Quintín    Racionero. Madrid: Gredos, 1990.

BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. México, D.F.: Siglo    XXI, 1988.

FERNÁNDEZ COZMAN, Camilo. El poema argumentativo de Wáshington         Delgado. Lima: Ornitorrinco Editores y UNASAM, 2012.

GENETTE, Gérard. Umbrales. México D.F.: Siglo XXI, 2001.

LAKOFF, George y JOHNSON, Mark. Metaphors We Live By. Chicago and        London: University of Chicago, 2003.

MAYORAL, José Antonio (Ed.) Pragmática de la comunicación literaria. Madrid: Arco, 1987.

MARTOS, Marco. Poesía junta. Obra reunida, t.1, vol.1. Lima: Ed. San Marcos    Academia Peruana de la Lengua, 2012. Edición, prólogo y cronología de         Gladys Flores.

PERELMAN, Chaïm y OLBRECHTS-TYTECA, Lucie. Tratado de la          argumentación. Madrid: Gredos, 1989.








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