domingo, octubre 28, 2007

NOCTURNO DE VERMONT/CÉSAR CALVO


Me han contado que también allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.

¿Es cierto que allá en Vermont, cuando sueñas,
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba?

¿Y es cierto que allá en Vermont los geranios
inclinan al crepúsculo,
y en tu voz, a la hora de mi nombre,
en tu voz, las tristezas?

O tal vez, desde Vermont enjoyado de otoño,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza.
Porque en barcos de nieve, diariamente,
tus cartas
no me llegan.
Y como el prisionero que sostiene
con su frente lejana
las estrellas:
chamuscadas las manos, diariamente
te busco entre la niebla.

Ni el galope del mar: atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante en la arena.
Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto,
un viento más cargado de naufragios que el mar.

(Qué luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo intemporal golpeando
como una puerta de silencio suena).

Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar que los sobrevivientes
encargan el vaivén de las sirenas.

A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera
(un silencio de jazz sobre la hierba).

Y pregunto y pregunto:

¿Es cierto que allá en Vermont
las noches tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra?

¿Es cierto que allá en Vermont los geranios
otoñan las tristezas?

¿Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar, ausencia...?


César Calvo (1940-2000). Poeta peruano de la Generación del Sesenta. Ha publicado Poemas bajo tierra (1961), Ausencias y retardos (1963), Pedestal para nadie (1975), entre otros libros.


viernes, octubre 26, 2007


EL CONCEPTO REDUCCIONISTA DE RACIONALIDAD EN LA UTOPÍA ARCAICA DE MARIO VARGAS LLOSA


Actualmente releo algunas obras de Mario Vargas Llosa. Me siguen cautivando Conversación en la Catedral, La casa verde o La guerra del fin del mundo. Hay un manejo francamente extraordinario de las estructuras narrativas y una orquestación de las partes del relato que resultan, a todas luces, sorprendentes. Sin embargo, Vargas Llosa destaca también como ensayista y pensador. La orgía perpetua e Historia de un deicidio dan fiel testimonio de ello.

Creo que uno de sus libros más discutibles es La utopía arcaica (1996), volumen dedicado al comentario y análisis de la obra de José María Arguedas; pues evidencia que el novelista arequipeño jamás comprendió plenamente al indigenismo como corriente artístico-literaria ni supo entender el proceso histórico de este movimiento cultural.

Me gustaría comentar la siguiente cita de Vargas Llosa: "Una cultura mágico-religiosa puede ser de un notable refinamiento y de elaboradas asociaciones --de hecho, lo son la mayoría de ellas--, pero será siempre primitiva si aceptamos la premisa de que el tránsito entre el mundo primitivo y tribal y el principio de la cultura moderna es, justamente, la aparición de la racionalidad, la actitud 'científica' de subordinar el conocimiento a la experimentación y al cotejo de las ideas y las hipótesis con la realidad objetiva"*

La pregunta pertinente es si la única racionalidad es la científica occidental. ¿Es decir, se puede admitir que solo existe un tipo de racionalidad, la de la ciencia occidental? Definitivamente no. Existen estudios antropológicos (como los de Claude Lévi-Strauss y otros) que verifican la hipótesis de que los hombres de las mal llamadas "culturas mágico-religiosas" poseen también una racionalidad. En la cita de Vargas Llosa aparece la noción de que la ciencia occidental es la racionalidad y la lógica; en cambio, el mito implica la presencia de una etapa prelógica. Pienso que el discurso mítico tiene también una lógica y una coherencia; además, posee un valor explicativo para los individuos de esas culturas. En otros palabras, es posible hablar de una racionalidad mítica y de una organización rigurosa del mundo basada en esta última.

Precisemos un poco el concepto de racionalidad. El filósofo Luis Villoro define la racionalidad como "la tendencia a lograr para nuestras creencias razones suficientes y adecuadas que garanticen su verdad y a procurar que nuestras acciones se guíen por esas creencias"**.

La racionalidad no se opone, como cree Vargas Llosa, a "sensibilidad" o "deseo"; la ciencia "racional" no se opone al mito "irracional". Pienso que el sentir y el pensar se dan en el mismo momento y de modo simultáneo. Es decir, pensamos sintiendo; sentimos pensando. En el ámbito cognitivo del ser humano están presentes también factores afectivos, de manera que un buen profesor lo que verdaderamente transmite a sus alumnos es el afecto que él siente hacia ciertos conocimientos.

Vargas Llosa no percibe el papel indiscutible que desempeña la subjetividad en la ciencia. El llamado "cotejo con la realidad objetiva" no es un proceso fácil y, por lo tanto, no podemos desligarnos de nuestras creencias en el momento en que observamos una realidad. En las culturas tradicionales también hay el funcionamiento de una racionalidad mítica que tiene un alto grado de coherencia y que busca adaptar las creencias de la comunidad con el fin de lograr la convivencia y la materialización de ciertos ideales colectivos.

*Mario Vargas Llosa. La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 186-187.
**Luis Villoro. "Concepto de racionalidad". En: Juan Camacho (editor). La racionalidad. Lima, Maijosa, 1988, p. 39.




sábado, octubre 20, 2007

UNIVERSIDAD AUTISTA E INVESTIGACIÓN SIN DESTINO*/ MARCEL VELÁZQUEZ CASTRO


La universidad del siglo XXI no solo debe entregar a la sociedad profesionales integrales tanto en valores intelectuales como humanos, no solo debe garantizar una adquisición real de conocimientos de sus estudiantes, sino que debe construir sujetos productores de conocimiento y capaces de conservar un permanente acceso a la nueva información. Solo si cumple estas tres condiciones podrá iniciar exitosamente los procesos de autoevaluación y acreditación
[1] que le permitan insertarse cabalmente en sociedades posmodernas[2] y en un mundo globalizado. Las transformaciones mundiales de las dos últimas décadas han creado un nuevo capital que posee dos polos indisociables: el acceso a la información y la capacidad de producir saber (principalmente ciencia y tecnología).

1.1 Los nuevos escenarios y herramientas de la sociedad de la información

La producción, la distribución y el acceso al saber han cambiado drásticamente en las dos últimas décadas. Internet ha creado una sociedad global de la información, en la cual la producción del conocimiento se convierte en el nuevo capital: una variable clave que diferencia al Norte del Sur, a los países que importan productos con alto valor agregado y tecnología de los que importan recursos naturales y fuerza de trabajo. El mundo globalizado no solo crea culturas desterritorializadas, nuevos flujos de comunicaciones informáticos, redes tecnológicas, copresencia de culturas e historias, sino que promueve una mayor desigualdad y estratificación entre las diferentes sociedades y al interior de cada una. El Estado debe garantizar un acceso equitativo a las nuevas tecnologías por parte de todas las instancias educativas públicas: la brecha tecnológica solo fortalece la desigualdad social y la discriminación de los alumnos egresados de universidades públicas.


La universidad debe educar, formar y realizar investigaciones. Sus alumnos deben desarrollar el pensamiento crítico y la imaginación creadora. En estas tareas, el libro
[3] ha sido siempre el instrumento central. La pregunta acuciante es si todavía el libro, en una sociedad definida por las tecnologías audiovisuales, puede seguir desarrollando sus antiguas tareas entre la generación que ha crecido con la Internet y los videojuegos como formas hegemónicas de sociabilidad. En la sociedad contemporánea, el libro ha perdido la exclusividad en la transmisión de la información y el conocimiento: comparte esa posición con una serie de medios, entre los cuales destacan la televisión y la Internet. En la universidad, todavía el libro sigue ocupando una posición preeminente, pero las dificultades de comprensión lectora y la renuencia a la lectura en los nuevos jóvenes, incluso los universitarios, crece peligrosamente. En síntesis, el libro debe seguir siendo una fuente ineludible de conocimiento en la universidad porque la lectura es un entrenamiento de nuestras capacidades lógicas y cognitivas, pero también se debe asignar un lugar relevante a los nuevos medios y a sus sistemas de formalización de la realidad.

Hay que advertir que la mera inserción de tecnologías avanzadas en el aula universitaria, e incluso, la configuración del “aula virtual” no garantizan una verdadera formación ni cabal producción de conocimiento. Muchas de las universidades privadas en el Perú cuentan con ingentes recursos económicos, hay algunas que incluso tienen una computadora y un proyector multimedia por aula; sin embargo, en la mayoría de ellas la investigación y la producción de nuevos conocimientos está relegada a un segundo plano y en no pocos casos es casi inexistente (muchas de las nuevas universidades no tienen un Fondo Editorial, no publican revistas especializadas ni poseen Institutos de Investigación, sus alumnos creen que realizar un trabajo monográfico es cortar y pegar textos de Internet). Es decir, el acceso a nuevas tecnologías no garantiza necesariamente la revolución del conocimiento que el sistema universitario requiere. Por otro lado, actualmente el divorcio entre conocimiento crítico y sociedad es funcional al nuevo orden mundial porque la desregulación neoliberal de los sistemas audiovisuales y de telecomunicaciones ha convertido al “mercado de la cultura” en una apuesta crucial para las políticas de globalización hegemónicas. La siniestra lógica del mundo global podría resumirse así: la cultura es demasiado importante para que quede en manos de intelectuales o académicos.

El desafío de la globalización y la difusión de las nuevas tecnologías constituyen una realidad ineludible. La universidad peruana debe poder desplazarse entre los circuitos locales, nacionales y globales. Aprovechar nuestra ventaja comparativa (multiculturalidad
[4] y biodiversidad) y utilizarla en los escenarios globales. Paralelamente, los profesores universitarios deben aprender a explotar los beneficios de las nuevas tecnologías que no solo abrirán nuevas sendas para su formación, sino que permitirán un mejor diálogo con los jóvenes universitarios. La renovación de la universidad no solo pasa por la infraestructura, sino principalmente por la actitud de apertura de los profesores y estudiantes para afrontar conjuntamente los radicales cambios que vivimos.


1.2 Educación e investigación universitarias: la trenza del desarrollo

Desde la hegemonía de la universidad moderna, la vinculación entre investigación y enseñanza se ha convertido en un aspecto crucial de la naturaleza de la universidad. Esta relación ha sido siempre tensa y difícil, los mejores momentos de la universidad son aquellos en los que la producción de conocimiento, fruto de investigaciones recientes, se comparte y se discute en un salón de clases. Existe ya consenso entre los estudiosos del tema: la universidad no debe ser un mero centro de divulgación científica, sino enseñar a hacer ciencia. Como sostiene el sociólogo español Ignacio Sotelo: las dos tareas más relevantes son: a) enseñar a preguntar, y b) problematizar el conocimiento. Una pregunta que abra una senda de investigación presupone un caudal de lecturas y conocimientos adquiridos, pero la adquisición pasiva de los mismos no garantiza jamás la formulación de una buena pregunta (2005: 12).


En un mundo donde el conocimiento circula a una intensa velocidad, donde la interdisciplinariedad es la norma para aprehender una realidad cada vez más heterogénea e híbrida, y donde la transitoriedad y obsolescencia del saber son más frecuentes, hay varios elementos centrales de la pedagogía universitaria que están en jaque: el modelo de la clase como charla o conferencia, las ortodoxas divisiones disciplinarias y la investigación individual, entre otras.

El modelo de la clase regida por la charla magistral como mecanismo principal para la transmisión de conocimientos es claramente insuficiente. El monólogo vertical solo alienta alumnos pasivos, materia moldeable que no participa activamente en la construcción de la información, sino que presupone una relación vertical entre el sujeto que posee el conocimiento y el que no lo posee.

Un buen libro puede sustituir con mayor provecho a un mero repetidor de información, pero jamás al diálogo entre el investigador y el alumno: el compartir una hipótesis, estudiar la validez de los resultados, diseñar conjuntamente nuevas preguntas, enriquecen plenamente al binomio profesor/alumno. La universidad peruana, principalmente en las áreas de humanidades y ciencias básicas, debe abandonar definitivamente el modelo tradicional de la clase e ingresar al paradigma del seminario en el que el profesor calificado comparte con un grupo de alumnos una investigación e involucra a sus oyentes en el aprendizaje en tiempo real de la producción del saber.

Las disciplinas académicas (prácticas discursivas con voluntad de autoorganización) tienen como una de sus metáforas centrales la del territorio. Las instituciones académicas (departamentos universitarios y organizaciones profesionales) siguen reproduciendo la idea de frontera entre disciplinas claramente definidas. Por ello, el plan de estudios y el curso individual como columna vertebral de la formación universitaria. Sin embargo, todo este modelo remite a una situación, hoy casi inexistente, de saberes monolíticos y con límites precisos que tiene mucho que ver con la tradición positivista de la universidad y con el ejercicio de cuotas de poder en las respectivas facultades.

La globalización mediante el uso global de lo local y el uso local de lo global ha generado una nueva articulación entre los niveles supranacionales, nacionales y locales. Esta nueva cartografía genera procesos y productos socioculturales que ya no pueden ser aprehendidos desde las rígidas y ortodoxas disciplinas convencionales. La experiencia de lo interdisciplinario e incluso lo transdisciplinario es apremiante, el profesor universitario que no puede dialogar con colegas de otras disciplinas, que no puede diseñar un proyecto de investigación interdisciplinario, que ha perdido el interés por el desarrollo de las disciplinas más alejadas de su campo, debe dar un paso al costado porque no será capaz de liderar la transformación que la universidad requiere.

La investigación personal es una experiencia que se hace cada vez más difícil por los enormes recursos que exige y la imposibilidad de afrontar un problema relevante individualmente y desde una sola perspectiva disciplinaria. Las universidades del primer mundo forman equipos interdisciplinarios con una compleja estratificación que incluye desde los profesores más calificados y con mayor experiencia hasta los noveles e incluso alumnos. Este sistema posibilita que la experiencia de investigación se difunda plenamente entre todos los actores de la comunidad universitaria. En contraposición, en nuestro país, todavía predomina el profesor investigador solitario que desde un solo marco teórico intenta aprehender una problemática. Estos esfuerzos individuales, en alguna ocasión, se coronan con trabajos magníficos que por no estar vinculados a proyectos de larga duración, se pierden o no son aprovechados plenamente.

En las universidades públicas, el presupuesto es harto escaso y se dedica en más del 80% en promedio a pagar los sueldos y las pensiones. La inversión en investigación es ridícula si la comparamos con otros países de la región. En las universidades privadas, también es insuficiente ya que se asigna prioridad a la inversión en infraestructura. Debemos difundir la conciencia, entre todos los miembros de la comunidad universitaria, de que la universidad que no investiga, la que es incapaz de producir conocimiento científico y tecnológico relevante y calificado para la comunidad académica y su sociedad es un mero instituto tecnológico disfrazado de universidad. Por lo tanto, la anhelada calidad de la institución universitaria exige no solo infraestructura adecuada, sino un grupo de profesores altamente calificados que investiguen y que, además, puedan transmitir las competencias que requiere un profesional determinado.


1.3 Cinco propuestas (impopulares)

A) En nuestra facultad existe un significativo capital de profesores investigadores. Sin embargo, no se han creado espacios institucionales para el diálogo entre ellos. Las centenas de investigaciones desarrolladas en los últimos años no dialogan entre sí, es más, se ignoran plenamente porque no existe un sistema de investigación articulado y con un norte definido. Cada Instituto debería proponer ejes temáticos transversales que enmarquen las múltiples investigaciones y las hagan dialogar. Así como los estudiantes sustentan su tesis, los profesores investigadores deberíamos sustentar públicamente la investigación desarrollada ante nuestra comunidad.

B) Evaluemos objetiva y críticamente nuestras publicaciones periódicas. Actualmente somos la Facultad con más revistas, triste mérito si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas no sigue las normas formales de las revistas de investigación, ninguna forma parte de ISI, o siquiera del premio consuelo de SciELO. Además, tienen una pésima difusión y circulación. Cada Instituto debería tener una sola revista, pero una que pueda competir, circular y formar parte de las referencias académicas del país y de la región.

C) Del monto anual asignado a financiar proyectos de investigación, cada responsable debería gastar obligatoriamente un 10% en libros especializados y de reciente publicación. Esto permitiría que la biblioteca del Instituto de Investigaciones esté actualizada y se convierta en una verdadera herramienta para la investigación.

D) La Unidad de Investigación debe contratar a un traductor profesional para que traduzca al inglés los artículos más importantes de los profesores investigadores. Esto posibilitaría que dichos textos sean presentados a revistas ISI y seguramente algunos de ellos aceptados. Esto generaría un prestigio real y no imaginado para nuestra Facultad y colaboraría con el posicionamiento de nuestra Universidad.

E) La gestión de la investigación es una tarea delicada y especializada, en la mayoría de Institutos siempre ha liderado el equipo un investigador reconocido y prestigioso, alguien con publicaciones valiosas y que se convierte en una figura a emular por los demás profesores. Si empezamos a elegir estos cargos como mera prebenda política estamos consolidando una universidad autista y una investigación sin destino.


Bibliografía


DEPAZ, Zenón y Juana Cuba Sancho
2003 Lineamientos para una política de calidad, autoevaluación y acreditación. Lima: OCAA.

SOTELO, Ignacio
2005 “De continente a islote”. El País, Madrid, 2 de febrero de 2005, 11-12.



[1] El nuevo paradigma de autoevaluación y acreditación exige que todas las universidades revisen la calidad y eficiencia de sus sistemas, estructuras y procesos actuales y busquen acreditarse de acuerdo con los estándares internacionales. Avanzar hacia la calidad académica implica evaluar “la producción de conocimientos, la pertinencia en su orientación académica a las necesidades del país y la interdisciplinariedad en el desarrollo de las tareas académicas” (Depaz et al 2003: 26). Evaluar la calidad de la gestión exige atender a “la eficiencia, entendida como funcionalidad a las tareas académicas, la simplificación de sus procesos y estructuras, la democratización y transparencia” (Depaz et al 2003: 27).
[2] La posmodernidad destruyó la ingenua confianza en las metanarrativas de la modernidad, instaló un relativismo radical en la construcción del conocimiento, planteó que la innovación ya no es posible en el arte, repudió a la ideología del progreso y la originalidad, consiguió que la palabra utopía se convirtiera en una mala palabra. Sin embargo, la posmodernidad también socavó la imagen de un mundo y de una historia teleológica, nos enseñó a valorar las sensibilidades, la diferencia sociocultural y a defender el derecho al reconocimiento de las minorías étnicas y sexuales. Su énfasis en la teoría del discurso corrigió muchas lecturas ingenuas cientificistas y asignó un justo papel a las mediaciones simbólicas y al lenguaje en el análisis social.
[3] Los libros nos enseñan tolerancia, esperanza, heroísmo, justicia y nos muestran también las miserias de la condición humana, la lectura estimula el autoconocimiento y agudiza nuestros razonamientos. Los universitarios tenemos una deuda con la sociedad que ha permitido que experimentemos estos privilegiados procesos y una manera de saldarla es convertirnos en promotores y difusores de la cultura del libro y la lectura entre nuestra comunidad.

[4] Nuestras tradiciones culturales, saberes populares, conocimientos de las diversas etnias y comunidades constituyen una ventaja diferencial que nos permite un mejor posicionamiento de lo local en lo global. No hay futuro para el Perú sin la recuperación de su pasado.




*Ponencia presentada en el Seminario Taller de Investigación "Carlos Eduardo Zavaleta", realizado entre el 19 y 20 de octubre de 2007, en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.



Marcel Velázquez Castro (Lima, 1969). Profesor en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de San Marcos y en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha publicado El revés del marfil. Nacionalidad, etnicidad, modernidad y género en la literatura peruana (2001) y Las máscaras de la representación. El sujeto esclavista y las rutas del racismo en el Perú (1775-1895) (2005). Ha obtenido el Premio Nacional de Ensayo Federico Villarreal (2001) y el Premio Jorge Basadre Grohmann (2004), entre otras distinciones.







viernes, octubre 19, 2007





LLAMADAS NOCTURNAS / DAVID DURAND ATO



"Parece que no ha pasado nada/pero hay muchos rostros/ en los que se adivina/ que han estado llamando,/llamando y gritando,/ en medio de la noche" (Bernando Atxaga. Poemas híbridos)



Se levantó de pronto asustada. Había estado demasiado sumergida en el sueño como para darse cuenta de dónde se encontraba. Miró a su alrededor y no notó nada extraño: su hermana dormía en la cama de lado y el silbato lejano del guardián era el mismo sonido solitario de siempre. Una gota de sudor seco le recorría, como resbalando por una superficie rugosa y áspera, la frente; se lo quitó desganada y se acomodo de espaldas mirando el techo de calamina y estuvo un rato tratando de recordar. Todo esto lo había ocurrido en breves segundos, aún sentís su corazón agitado, como si intentará escaparse del pecho. ¿Pero qué había pasado? Trató de pensar y poco a poco se fue introduciendo en el recuerdo del sueño. Una calle irremediablemente desconocida, el susto de encontrase en una irreprochable soledad, la noche que se amotinaba en sus ojos y una luz, tal vez de los postes, casi agonizante, como quien pide permiso a las sombras para poder despertarlas. Comenzó a sentir que la pesadilla se tornaba, en su memoria, cada vez más real. Volvió a sentir esa sensación de pavor, de susto por la atmósfera tenebrosa de ese lugar. Comenzó a recordar el sitio y le parecía que se tornaba tan irreal como familiar a la vez. Era una ciudad, si eso era, pero más grande y solitaria. La noche envolvente y la oscuridad asfixiante. Entonces sintió la desesperación de su sueño: ahí la perseguían. ¿Pero quién? Entonces, nuevamente atemorizada, prendió las luces del tocador. Su corazón latía con más fuerza, sólo volver a ver a la hermana que dormía la tranquilizó. En el sueño huía de las sombras, que se multiplicaban por las calles de esa ciudad, por sus parques, por las casas. Entonces, allí, corría desesperada buscando a alguien que la ayude porque su miedo y terror comenzaban a apoderarse de su sueño. La oscuridad intentaba atraparla, tragársela y adentrarla en su vientre, y si esto ocurría su existencia se apagaría, o lo que es peor el dolor aumentaría en sus piernas y en todo su cuerpo. Se renovó nuevamente la desesperación de soportar sus piernas pesadas, de sentir sus brazos grávidos e inútiles. Las luces de esas calles se apagaban en la medida en que avanzaba y ella buscaba alguna salida, hasta que vio un teléfono público. Se metió en le cabina y en su alteración marco un número desconocido, pero muy en el fondo presentía que tenía que llamar a esa persona para poder salvarse. Cuando tenía el auricular en la oreja, apretándolo con su hombro, y sus manos buscaban algo arañando el poste de luz, ahí su sueño terminaba, y ella se quedaba con la impotencia de haber escuchado timbrar sin que nadie en el otro lado de la línea le respondiera. En este último intento, sentía que su cuerpo se deshacía.
Revivió el sueño con toda claridad pero le molestó no recordar a quien llamaba con tanta desesperación. Tal vez a su madre, a una amiga, ¿a Dios?, le parecía imposible dar una respuesta correcta o al menos cercana. Sabía que huía de las sombras. Pensando en todo esto, y más calmada, se quedó dormida.
A la mañana siguiente trató de rememorar el sueño paso a paso, pero le pareció cansado y no era capaz de recordar ciertas cosas, pero aún se mantenía expectante y algo sobresaltada. Recordaba con nitidez los momentos finales: su mano cansada y adolorida y los dedos flojos que marcaban los números ininteligibles.
Luego de estar un rato en la cama pensando, hizo lo que siempre hacía. Se levantó, arregló sus cosas, se dio un duchazo, desayunó y salió rápidamente a la universidad. Algunas cosas no le estaban funcionando últimamente, la situación había empeorado, pero se mantenía tranquila, esperando que todo mejore por si solo. Siempre esperaba. En las horas siguientes sólo se dedicó a sus labores de universidad, manteniendo siempre su responsabilidad en lo justo. En el almuerzo no encontró mejor ocasión que entretenerse viendo a las palomas que revoloteaban afuera del comedor. En la tarde mantuvo la misma actitud. Sus clases fueron como siempre.
Un tanto tarde, regresó a su casa. La noche estaba muy fría y el viento había raspado con fuerza su cara. Trató de mirar la noche tratando de ver “algo más”. Fue infructuoso. Al entrar se sentía muy cansada y estaba un poco somnolienta. Cenó una que otra fruta y se dispuso a leer algo en su sala, sentándose al lado del teléfono. Marcó el número de una amiga, tenía un trabajo pendiente. Ocupado. Lo intento dos veces más. Se sintió aletargada y poco a poco fue quedándose dormida.
Se despertó un par de horas después cerca de las doce y le conmovió el silencio espectral de toda la casa. No había ningún ruido, ni siquiera el silbato del guardián. Esperó pero no escuchó nada, el silencio era sepulcral. Se miró en el espejo que estaba colgado en la pared. Observó su cara y notó un diminuto reflejo en su frente. Una gota de sudor se entercaba en bajar despacio, como si el tiempo se hubiera entercado en ese pequeño graniculo de agua. Sintió tanta pesadez en sus piernas que no se atrevió a levantarse. No sabía porque estaba tan nerviosa. Algo la amarraba a su asiento. Hacia frío y se dio cuenta que estaba muy sudorosa, tenía que cambiarse y acostarse para no sufrir un resfriado. La lámpara parpadeaba de manera intensa. Algo le atemorizaba y no podía moverse de su sitio. Una suave sensación de temor le atrapa, pero también todo esto le parecía absurdo. Muy dentro de sí comenzaba a burlarse. “Qué tontería ¡Mejor me cambio”, y cuando lentamente comenzó a pararse, el sonido desesperante del teléfono la hizo saltar del susto. Lo miró de soslayo y no atinaba a responder. Se volvió a mirar al espejo y le pareció absurda toda la situación. Imaginó que se trataba de su amiga que recién se acordaba de llamarla para coordinar sobre el trabajo pendiente. Con decisión y cuando el teléfono iba en su cuarto timbrazo, levantó lentamente el auricular. Logró escuchar una respiración muy agitada, alguien que se atoraba en su aliento con un halo de miedo y terror. Ella, igualmente asustada, empezó a sentir un frío que se colaba entre sus piernas. Se sintió tan mareada: ahora el sueño de la madrugada regresaba a su mente con tanta impaciencia, como trauma. En ese instante y ya casi por inercia logro balbucir un tímido “alo”. Un propicio silencio al otro lado de la línea, como para dar cabida a colgar, le estaba dando un ligero indicio de todo lo que sucedida, hasta que una voz tan familiarmente conocida la hizo temblar de emoción. Miró al espejo y le pareció que algo entraba o se le escapa de su cuerpo. Entonces, en ese momento en que la oscuridad teje más oscuridad sobre sí misma, supo a quien llamaba en su sueño.



David Durand Ato (Lima, 1980). Estudió Literatura en la Universidad Federico Villarreal. Actualmente sigue estudios de Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad de San Marcos.

(Foto: Mujer durmiendo (1935), óleo de la pintora polaca Tamara de Lempicka)



miércoles, octubre 17, 2007


¿PARA QUIÉN ESCRIBE EL CRÍTICO?

En el último número de El cultural, suplemento de El mundo(http://www.elcultural.es/), se pone bajo la lupa el problema de la crítica de arte. Opinan los propios artistas y evalúan el papel que cumple esta última en España. Luis Gordillo afirma sin ambages:

Y ¿qué se puede exigir al crítico de arte? La critica actual, al menos la que yo conozco en España, es demasiado densa. ¿Para quién se escribe la crítica? Se escribe para un público medio, de cierto nivel cultural pero no especializado, y por lo tanto la crítica debe ir dirigida a estas personas, y no sólo a los expertos, que son una minoría. La crítica debería ser más llana, los críticos debería bajarse un poco de su peana. A veces, la crítica es poco clara, con vocablos poco claros. Por ejemplo cuando un crítico habla de gesto, de informa, los especializados sabemos a lo que se refiere, ¿pero lo sabe una persona media, inteligente? Yo creo que no. Éste es el problema: que escriben cosas que la mayoría no comprende. Yo mismo no entiendo siempre todo lo que leo en una crítica.

Creo que la crítica literaria debiera estimular la relectura de un poema, de una novela, un cuento u obra de teatro. Tiene que atraer a los lectores y estar bien escrita. ¿De qué vale un ensayo literario o académico que aleje a los posibles receptores de una obra? ¿De qué vale encerrarse en un trabalenguas que solo el crítico entiende? La crítica no puede ser un simple ejemplo de pedantería intelectual. Si busca un nivel de especialización, entonces el investigador tendría que definir todas sus categorías y traducirlas en los términos más sencillos. No se trata de una mera banalización conceptual, sino de ofrecer una interpretación de un texto para acrecentar el disfrute del mismo. El logos y el mito deben fusionarse; la buena prosa y la penetración conceptual pudieran hermanarse en armónica simbiosis. Por eso, releo con pasión los libros de Alfonso Reyes, ostensible ejemplo de erudición y de humildad intelectual.
Foto: Alfonso Reyes, gran ensayista mexicano.

viernes, octubre 12, 2007


PARA SER ENTERO, SÉ ENTERO, NADA.../FERNANDO PESSOA

Para ser entero, sé entero, nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Así la luna entera en cada lago
brilla, porque alta vive.



Fernando Pessoa (1888-1935). Gran poeta portugués, autor de Poemas de Alberto Caeiro (1946), Odas de Ricardo Reis (1946), entre otras obras. Creó tres heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.

jueves, octubre 11, 2007

EL ÚLTIMO POEMA/ MANUEL BANDEIRA

Así quisiera mi último poema
Que fuera tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionadas
Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas
Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume
La pureza de la llama donde se consumen los diamantes más límpidos
La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.


Manuel Bandeira (1886-1968). Gran poeta brasileño, autor de Libertinaje (1930), Estrella de la mañana (1936), entre otros poemarios.

miércoles, octubre 10, 2007

LA ÉTICA DE LA INTERPRETACIÓN

Estoy leyendo Teoría del estilo (1997), un libro escrito por Giovanni Bottiroli, profesor de la Universidad de Bérgamo (Italia). Allí se afirma que el verdadero arte de la interpretación consiste en una ética de la lectura. Se trata --como dice Bottiroli- "de respetar la alteridad del texto, de establecer un diálogo auténtico con él, de no manipularlo, etc." Interpretar un poema o cuento debería materializar una relación fructífera de alteridad entre el "yo" del autor y el "tú" del lector. Este último no tiene ningún derecho a tomar el texto como un mero pretexto para el mero lucimiento terminológico ni de forzar el contenido del discurso literario para verificar una hipótesis que no se condice con la opinión del autor.
El buen intérprete de un poema es, a su modo, un creador que dialoga con el escritor respetando el punto de vista de este último. Un buen ejemplo de ello es La poesía de Eguren (1932) de Estuardo Núñez. Allí se descifra el sentido de cada verso tratando de precisar los rasgos de la poesía simbolista y la significación del cromatismo que inunda bellamente la obra de Eguren.


(Foto: Hans-Georg Gadamer, autor de Verdad y método, una de las grandes reflexiones en torno a la hermenéutica textual)




lunes, octubre 08, 2007


¿MARIO VARGAS LLOSA, UN PENSADOR INTOLERANTE?


En El Comercio (07-10-2007) se dio a conocer un artículo de Mario Vargas Llosa cuyo título es suficientemente ilustrativo "El velo no es el velo"(http://blomarianoplanells.blogspot.com/2007/10/el-velo-no-es-el-velo-por-mario-vargas.html). Allí nuestro extraordinario novelista reflexiona sobre cómo el gobierno autónomo de Cataluña ha obligado a una escuela pública de Gerona a que permita a una niña el uso del velo islámico. Las autoridades del mencionado colegio habían prohibido a esta que pudiera asistir a clases portando el mencionado atuendo. El comentario de ese hecho lleva a Vargas Llosa a la siguiente reflexión: "El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras". Creo que en esta afirmación late un sentimiento de intolerancia, pues supone que la cultura democrática y nutrida de liberalismo es siempre superior a las demás. Todos los países sin excepción (parece decirnos Vargas Llosa) deben ir hacia el liberalismo; de lo contrario, serían países atrasados. ¿Es eso cierto? La cultura occidental democrática no solo ha difundido (algunas veces) la vigencia de los derechos humanos elementales; también ha sido en su seno que se han creado elementos tan destructivos como la bomba atómica y, no en pocas ocasiones, ha manifestado una sed incesante de colonialismo. El caso más reciente lo podemos observar en la política expansionista de Bush y la invasión a Irak. ¿Cómo defender la vida a partir de la aniquilación de seres inocentes? ¿Cómo reducir Irak a un solo nombre: Saddam Hussein? ¿Es para difundir la cultura democrática que se puede asesinar a personas, violando el derecho a la vida que tienen los iraquíes?

Obviamente, los derechos humanos básicos deben respetarse siempre. Pero creo que el modelo epistemológico de Vargas Llosa subraya que la ciencia es superior al mito y en dicha perspectiva late un positivismo decimonónico algo desfasado: la idea de la linealidad de la historia. Comte había hablado de tres estadios: el teológico (el mito), el metafísico (la filosofía idealista) y el científico (el aporte de las ciencias naturales, sobre todo). El último era, para el pensador francés, superior a los demás. ¿Es eso cierto? En el mundo actual sabemos que el mito nutre la vida contemporánea, pues la ciencia no puede excluir la presencia de la subjetividad. El objetivismo absoluto es una simple quimera. Vargas Llosa cree que la ciencia es superior al mito, hipótesis que desarrolla en La utopía arcaica.Tengo mis dudas al respecto. El pensamiento mítico no es necesariamente sinónimo de intolerancia; puede ser manifestación de creatividad y dar aportes al conocimiento antropológico sobre el modo de la vida de las comunidades tradicionales.

El paradigma de Vargas Llosa se basa en la exclusión del otro: "Tienes que ser liberal y occidental; de lo contrario estás en el ámbito de una cultura inferior". Pienso que se trata de un punto de vista dogmático y, por eso, debiera ser rechazado. El respeto al otro, al diferente, es un aspecto esencial para llegar a un consenso. Si partimos de la exclusión como principio, entonces no hacemos ningún esfuerzo por comprender al otro y pudiéramos caer en el abismo de la intolerancia.

sábado, octubre 06, 2007

DOS MILLONES DE ESCOLARES LEYENDO A LA VEZ


La noticia me llega de "El Clarín" de Buenos Aires. En Argentina se acaba de realizar la quinta maratón de lectura mediante la cual dos millones de alumnos de los niveles inicial, primaria y secundaria leyeron a la vez a la misma hora. Participaron más de siete mil instituciones escolares(http://www.clarin.com/diario/2007/10/06/sociedad/s-06201.htm). La pregunta es obvia: ¿No se podrá pasar la voz al Ministerio de Educación del Perú para que imite tan importante iniciativa? Frecuentemente afirmamos que los niños y jóvenes prefieren navegar en Internet revisando información donde pulula la trivialidad; sin embargo, ¿qué hacemos para cambiar radicalmente los hábitos de aquellos? Esta maratón de la lectura es también un canto a la esperanza: leer es escuchar la voz del otro, es salir un poco de nosotros mismos y dejar que nuestros ojos se deslicen por las páginas donde se revela el latido de alguien que camina debajo de la lluvia.

ENSAYO LITERARIO Y ENSAYO ACADÉMICO

El ensayo es una modalidad del género argumentativo y puede ser de dos tipos: el académico y el literario. El primero tiene como representante, en el Perú, al investigador Antonio Cornejo Polar; el segundo, a Luis Loayza. Aquel pone de relieve un marco teórico de cierta rigurosidad y una bibliografía actualizada, hecho que se puede observar en Los universos narrativos de José María Arguedas, donde Cornejo Polar aborda, de modo ordenado y sistemático, aspectos de la narrativa del gran escritor andahualyno; en cambio, este no se guía tanto por el rigor teórico, sino por la buena prosa y el carácter sugestivo de las ideas. Desde el punto de vista de la investigación literaria, el ensayo académico se sitúa en el ámbito de ciertas corrientes teóricas como el estructuralismo, la estilística, la sociología de la literatura, el psicoanálisis como corriente crítica, los estudios culturales, etc. Por el contrario, el ensayista literario desarrolla de manera más libre un tema; pues puede asociar textos de la más variada índole, es decir, colocar un poema, relacionar el texto materia del comentario con una experiencia muy personal y, muchas veces, biográfica. El ensayo académico se dirige a una comunidad de especialistas como los profesores universitarios y expertos en el tema. En cambio, el ensayo literario está pensado para que lo lea el gran público. Es importante esta distinción. Algunos representantes de la primera modalidad son los formalistas rusos (Yuri Tinianov, Roman Jakobson, por ejemplo), los estructuralistas franceses (Roland Barthes, Gérard Genette, entre otros) o los sociólogos de la literatura (Lucien Goldmann es un caso prototípico). Exponentes de la segunda modalidad son Ezra Pound, T.S. Eliot, Ítalo Calvino, Susan Sontag, Octavio Paz, para citar solo algunos nombres.
(Foto: gran ensayista estadounidense Susan Sontag)

viernes, octubre 05, 2007




UN ÁLBUM DE FOTOS DE PABLO NERUDA

En el último número del suplemento "El Cultural" del diario "El Mundo" (http://www.elcultural.es/) aparece una información sobre el álbum fotográfico de Pablo Neruda, publicado recientemente por la Residencia de Estudiantes de Madrid y que consigna 400 fotos. Allí podemos ver al poeta chileno al lado de su hermana Laura en Temuco, o de Luis Cernuda o Federico García Lorca. Me impresiona, en particular, la foto 7, donde se ven a Neruda, Nicolás Guillén y Nazim Hikmet en el Festival de Juventud de Berlín en 1951 (http://www.elcultural.es/IMG-GAL/albumneruda/foto7.asp). Y entonces recuerdo, con nitidez, unos versos de "Josie Bliss" (segunda parte de Residencia en la tierra), donde se afirma sin ambages:

Color azul de exterminadas fotografías
color azul con pétalos y paseos al mar,
nombre definitivo que cae en las semanas
con un golpe de acero que las mata.

miércoles, octubre 03, 2007

Festival de Narrativa Peruana
Narradores en San Marcos
Un espacio para la prosa
(Testimonios, lectura de obras, ponencias y exposición bibliográfica)

4 y 5 de octubre


PROGRAMA


DÍA 1: jueves 4

6:30 p.m.
Palabras de bienvenida:
Alberto E. Gonzales Alcántara

Mesa 1
Panorama sobre la narrativa peruana I:

Miguel Ángel Huamán Villavicencio

Presenta: Lourdes Rojas

Mesa 2
Presentación de libro

El Círculo Blum de Lucho Zúñiga

Comentan:
Miguel Ildefonso
Gonzalo Málaga

Presenta: Jhonn Guerra

Mesa 3
Narradores: Testimonios y lecturas

Julio César Vega
Alexis Iparraguirre
Richard Primo

Presenta: Dany Doria

Mesa 4
Narradores: Testimonios y lecturas

Jorge Valenzuela
Juan Manuel Chávez

Presenta: Mauro Marino

Vino de honor

DÍA 2: viernes 5

6:30 p.m.
Mesa 1
Panorama sobre la narrativa peruana II

Carlos Yushimito
Mario Granda

Presenta: Alberto E. Gonzales Alcántara

Mesa 2
Narradores: Testimonios y lectura

Oswaldo Reynoso
Fernando Carrasco
Selenco Vega
José Güich

Presenta: Rony Vásquez

Mesa 3
Narradores: Testimonios y lectura

Carlos Eduardo Zavaleta
Carlos Yushimito
Max Palacios

Presenta: Laura Liendo

Clausura del evento y vino de honor
Visítenos en:http://narradoresensanmarcos.blogspot.com/

Lugar: Auditorio "City Hall" de la sede central del Instituto Cultural Peruano Norteamericano ICPNA. Av. Angamos Oeste 120, Miraflores.