sábado, octubre 11, 2008

EL HILO NEGRO DE CARLOS LÓPEZ DEGREGORI



La prosa poética es un género muy difícil de cultivar. No es un cuento, pues no tiene la trama narrativa de este último; tampoco es un poema, ya que no posee la concentración verbal ni el uso del verso que priman en él. Se trata de una modalidad que exige una perspicacia poco común. Carlos López Degregori acaba de publicar El hilo negro (1), un volumen que reúne las prosas poéticas dadas a conocer en sus poemarios anteriores. El poeta recoge los racimos de cada uno de los árboles y configura un nuevo libro, que se halla dividido en tres partes: "Voces", "La piedra en la cabeza" y "Cruces de la carretera".

De "Voces" me parece interesante el tema de la muerte entendida como una voz que llama y se lleva al individuo de modo irrevocable. Se emplea un tono diálógico, ora inquisidor o profético, ora reflexivo. Se juega con el tránsito entre la vigilia y el sueño a la manera de los surrealistas. A veces, se relata episodios del mundo onírico: "En el sueño había un carpintero trabajando encorvado. Era carpintero".

En "La piedra en la cabeza" observo un temple más narrativo. Algunos textos parecen estar entre el cuento lírico (cultivado por Edgardo Rivera Martínez en el Perú) y la prosa poética, por ejemplo, "El hombre de Arán"; otros se solazan con la feliz mixtura entre prosa y verso ("Matrimonio en el polvo"). En "Este reino inferior" vemos una poética en ciernes: "Tiendo a poetizar, a creer en lo que no existe". Es decir, hacer arte no solo es imaginar, sino equivale a tener fe en la ficción. El escritor reemplaza la doctrina religiosa por una creencia rigurosa en las dimensiones liberadoras de la palabra para acceder a un universo ficcional que posea su propia lógica, obviamente distinta de la racionalista.

En "Cruces de la carretera" sobresale la óptica contemplativa: "Te miro flotando en el mandil"; pero también la idea de dar testimonio de aquellos que murieron en la orilla de las autopistas y que llaman insistentemente al yo poético :

Una voz, HIPÓLITO, me llama.
VICENTE, contesto y la carretera y la casita se agigantan.

Sin duda, El hilo negro es un libro sólidamente construido por un orfebre de la palabra y que evidencia, una vez más, por qué López Degregori es uno de los más notables poetas peruanos de hoy. Es hora ya de darle el sitial que se merece.
(1)El hilo negro. Lima: Borrador Editores, 2008.

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