domingo, noviembre 01, 2009

CARLOS GERMÁN BELLI OBTIENE PREMIO SOUTHERN


El extraordinario poeta peruano Carlos Germán Belli acaba de obtener el Premio Southern 2009 en mérito a su obra, que implica el funcionamiento de un código heterogéneo donde se dan cita los recursos estilísticos de la tradición (de la lírica provenzal, de la escritura barroca y la poesía renacentista) al lado de una imaginería vanguardista. Ello al servicio una cosmovisión donde hay una crítica razonada a los sistemas de poder metaforizados en imaginería poética: la noción del "cepo que severo te avasalla", por ejemplo.

Pocas veces en la literatura en lengua castellana ha existido una poesía tan insólita como la de Carlos Germán Belli, quien ha forjado un estilo que se distingue en el ámbito de la poesía de los años cincuenta. Desde este espacio virtual le hacemos llegar nuestra más cálida felicitación. A manera de homenaje transcribimos uno de sus poemas más representativos:


SEGREGACIÓN Nº 1

(a modo de un pintor primitivo culto)


Yo, mamá, mis dos hermanos

y muchos peruanitos

abrimos un hueco hondo, hondo,

donde nos guarecemos,

porque arriba todo tiene dueño,

todo está cerrado con llave,

sellado firmemente,

porque arriba todo tiene reserva:

la sombra del árbol, las flores,

los frutos, el techo, las ruedas,

el agua, los lápices,

y optamos por hundirnos

en el fondo de la tierra,

más abajo que nunca,

lejos muy lejos de los jefes,

hoy domingo,

lejos muy lejos de los dueños,

entre las patas de los animalitos,

porque arriba

hay algunos que manejan todo,

que escriben, que cantan, que bailan,

que hablan hermosamente

y nosotros rojos de vergüenza

tan sólo deseamos desaparecer

en pedacitititos.

domingo, octubre 25, 2009

PRESENTACIÓN DE MI LIBRO SOBRE RODOLFO HINOSTROZA


El jueves 29 de octubre, a las 8:00 p.m., se presentará la segunda edición ampliada y corregida de mi libro Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años sesenta, en el auditorio de la Unversidad de Ciencias y Humanidades, sito en la Av. Bolivia 537, esquina con la Av. Alfonso Ugarte. La presentación estará a cargo de Javier Ágreda y Paul Guillén.

viernes, octubre 02, 2009

MISTURA/ Escribe SANTIAGO LÓPEZ MAGUIÑA*


El viernes di un largo paseo por la feria culinaria que se desarrolla en Lima y que se denomina Mixtura 2009. En mi recorrido me detuve en el recinto donde cocineros del Perú y del extranjero dictan conferencias sobre sus respectivas experiencias culinarias. Tuve la suerte de escuchar y ver la conferencia de Joan Roca, que es el principal cocinero del restaurante que junto a sus hermanos dirige en Gerona, El Celler de Can Roca, especializado en cocina experimental y de vanguardia. Su discurso hace pensar que la cocina parece ir transformándose en un arte, pues ya no apunta sólo a la cotidiana satisfacción de necesidades, ni a al goce orgiástico de los tiempos de fiesta, sino a una fina experiencia sensible que integra sabores, olores, textura, imágenes, estados de ánimo, memoria, mito, historia, ficción, por supuesto, filosofía y ciencia. Los platos desde siempre llevan la impronta de nuestro pasado. Nos recuerdan a la familia, a nuestros ancestros, a los amores y a los amigos, a los buenos y también a los malos momentos. Los platos, sin duda, nos conectan con la comunidad a la que pertenecemos, a los territorios en los cuales hemos crecido. La memoria es una dimensión notoria de la experiencia de comer. Pero también el pensar es otra dimensión.
No hay que suponer, sin embargo, que estas propiedades sean sólo características de la cocina de los últimos tiempos. Desde siempre todos los pueblos han puesto esmero en experimentar con distintos productos, con diferentes combinaciones, con variadas presentaciones. No solo los cocineros de estos tiempos han buscado asombrar y hacer pensar a los comensales. En todas las épocas se ha buscado el disfrute de lo distinto. Pero si algunos platos han quedado como sellos o marcas de un gusto o una costumbre ello se debe a la preferencia o a la tradición, que a menudo son inseparables. Los productos y los sabores que se consumen en las grandes fiestas están ligados a las narraciones fundacionales y a los ritos vinculados a ellas. Los americanos comen pavo en la fiesta de Thanksgiving, porque esa ave simboliza el encuentro amistoso de los nativos americanos que ofrecieron ese animal a los pilgrim que padecían de hambre. Los hebreos tienen una dieta muy refinada, determinada por una serie de prohibiciones y tabúes, que hacen pensar en un alfabeto culinario. Podríamos seguir interminablemente con los ejemplo. Queremos enfatizar sólo que las comidas de las grandes celebraciones comunales y nacionales presentan significantes integradores. Alrededor de ellos los pueblos pactan y comulgan con leyes y principios, encarnados en alguna presencia simbólica, como es el caso de la Biblia en la nación judía.
Los cocineros de estos tiempos dicen encontrarse enganchados con la historia y con la tradición, pero al mismo tiempo apuntan sobre todo a la innovación. Y aunque en algunos casos declaran estar interesados en contribuir a la unidad o al fortalecimiento de una identidad comunal y/o nacional, están más interesados, como Joan Roca, en crear atmósferas originales y espectaculares. Escuchándolo, uno piensa que su cocina es una invitación a la exploración, al viaje por pequeños universos de sensaciones inéditas. Se puede comer, por ejemplo, en platos de comida, los vinos que los acompañan, o degustar en un helado de chocolate en forma de habano el sabor y el olor del tabaco. Puede también saborearse el sabor de la tierra de determinada región combinada con una ostra recogida en una playa cercana. Y más. La cocina de hoy crea ilusiones que exceden con mucho la experiencia de las delicias del buen comer. Pero, ¿todo ello constituye un arte?
Desde mi punto de vista no, a pesar del goce estético tan integrador que esa nueva comida suscita. La nueva cocina sincretiza múltiples sensaciones y diversas experiencias sensibles, y produce de estados de dicha insuperables. Nos hace pasar por momentos, si bien fugaces, que en sus realizaciones más plenas jamás serán borrados de nuestras mentes. Las cualidades sensibles que forman los platos quedan inscritas en nuestros cuerpos para siempre, de la misma manera que los sabores y los olores que desprende el amor. La cocina, incluso, nos saca de la normalidad rutinaria en la que vivimos, brindándonos la ilusión de que habitamos otro mundo. Incluso puede llevar a la perplejidad y a la perturbación, pero no es arte. Para serlo tendría que invitarnos a cuestionar nuestra forma de vida, a dejarnos sin piso, a caer en el vacío de lo innombrable y de lo ilegal, a salir de los comedores y de los restaurantes donde se sirve, que en el Perú se asocia con mundos de servidumbre y sumisión. Para ser arte la cocina tendría que ser campo de emergencia de la verdad, lo que significa vérselas con situaciones imposibles que dieran lugar a cambios radicales. La técnica de la nueva cocina, que se pretende artística, busca deslumbrar con lo extraño o con lo familiar rediseñado, pero no podría suscitar la experiencia de la desazón de lo incierto, de la descolocación social y cultural. ¿Cómo un plato en mesa opulenta podría producir sensaciones que hagan pensar en lo sórdido y precario? La cocina gourmet en especial siempre ha estado relacionada con reyes, con cortes, con gente de poder, con los gobernantes, con los hacendados, con los banqueros, con los empresarios. No puede hacerse para la gente de pueblo, para los que no son parte. Es cocina selecta, para gente a la que se considera selecta. A propósito de este punto, siendo cocina de fusión y mezclas paradójicamente selecciona a sus destinatarios.
Acá en el Perú Gastón Acurio propone a la cocina como un medio de integrar a las distintas poblaciones que habitamos en el Perú. Piensa que esa técnica representa a las diferentes culturas de este país y que gracias a ello se brinda reconocimiento. La cocina acerca a ricos con pobres, a agricultores con empresarios urbanos. La cocina reconcilia y une. Gran significante se lo esgrime como un gran aglutinador. El problema es que se trata de una práctica que incluye productos, pero separa y discrimina a personas. Es lo que ocurre con todo en el capitalismo que toma a los objetos como seres humanos y éstos como objetos cosas insoportables.



*Profesor de la Universidad de San Marcos y de la Universidad de Lima.

domingo, septiembre 20, 2009

NOCTURNO DE HENRY RIVAS


Henry Rivas Sucari (Arequipa, 1976) es un poeta surgido en los claustros universitarios. Estudió literatura en la Universidad San Agustín, luego cursó la maestría en literatura peruana y latinoamericana en la Universidad de San Marcos. Nocturno (2008) es su primer poemario. La primera sensación que puede tener el lector es que se trata de un autor que tiene talento para la escritura: maneja, con acierto, el ritmo y asocia metáforas de diferente prosapia.


Sin embargo, un problema irrumpe en el libro: algunas imágenes revelan la impronta de la literatura romántica decimonónica y, por lo tanto, son convencionales en desmesura: "Te quiero entre las lumbres y las esquinas solitarias/ Entre el cobijo de un saco viejo y un cigarrillo viejo"; "Mis ganas de entenderlo todo, saborearlo, conquistarlo,/ pisotearlo/ Y amarlo, me llevaron por el extravío y la divinidad de/ la locura". La asociación entre amor y locura configura una propuesta no muy original en el ámbito de la poesía actual. Otro ejemplo: "Hay ciudades que te devoran la garganta/ Que acogen tu espacio en un tierno beso". Nuevamente, la yuxtaposición de "beso" y el adjetivo "tierno" le quita fluidez a los versos y hace que el fantasma del lugar común invada el territorio del arte.


¿Conclusión tentativa? La poesía es una búsqueda de nuevas vías de expresión. No podemos repetir propuestas osificadas en la tradición literaria. Saludamos este primer intento de Henry Rivas, pero nosotros, sus fieles lectores, les sugerimos que cambie de rumbo y así su poesía ganará intensidad, sutileza y capacidad de sugerencia.

sábado, agosto 29, 2009

UN ENSAYO SOBRE EL POETA LUIS BENÍTEZ


La editorial Nueva Generación me acaba de publicar, en Buenos Aires, un ensayo sobre la obra de este gran poeta argentino: La poesía es como el aroma. Poética de Luis Benítez. Mi libro se halla dividido en tres capítulos. En el primero abordo el tema de la interculturalidad en Mitologías/La balada de la mujer perdida (1983), es decir, cómo el poeta reflexiona acerca de la imposición de la cultura occidental sobre la indígena. En el segundo, desarrollo la poética de las sensaciones (tan cara a Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé) en Behering y otros poemas (1985). En el tercero, analizo los campos figurativos que se manifiestan en Guerras, epitafios y conversaciones (1989). La revista "Ala de cuervo" de Venezuela me hizo una entrevista con motivo de la publicación del mencionado libro. También añado el enlace a una segunda entrevista realizada por Isla negra y otro a una reseña aparecida en el diario argentino El sol. Dejo, asimismo, un cuarto enlace, esta vez a un comentario aparecido en El cordillerano, de Bariloche. Agrego, por último, una entrevista que me hicieron para "Red y acción" de Colombia. Les dejo un escueto pero enjundioso poema de Luis Benítez:


A UNA MOMIA INDÍGENA


Derecho de la muerte es transformar
en horrible lo que en vida fue bello;
en ti la noche da lo inverso
de un ingenuo rostro y una boca florida.
Eres el espanto de un rincón del museo
y sin embargo, viviente,
arrancaste a los hombres miradas prohibidas,
virgen consagrada a los dioses antiguos.
Eres el espanto y una mediana victoria
sobre el perpetuo sello de los siglos señalas.
Del otro lado del tiempo
te envió un puñal de piedra
a pedir por los mortales
ante los que son eternos;
tú eres lo intermedio, a mitad de camino
entre el polvo de unos y la nada divina.
Cuando estos que te miran
de regreso al origen
en los cuatro elementos se dispersen,
perdurará tu rictus
y tu mano deshecha extenderá
el mensaje a los dioses perdidos,
pidiendo clemencia para nuevos sinos.

lunes, agosto 17, 2009

RODOLFO HINOSTROZA EN LA CRESTA DE LA OLA


Hace unos días supe que Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941) había obtenido la beca Guggenheim para escribir su poemario Dioses, una reflexión sistemática sobre el politeísmo en un contexto marcado por la interculturalidad. Para ello, el poeta viajará a Sri Lanka y hará realidad su ambicioso proyecto. Asimismo, la editorial Lustra dará a conocer, en varios tomos, toda la obra del poeta de Contra Natura (1971), que abarca poesía, cuento, novela, textos de astrología, entre otros. En este momento estoy dando los últimos toques a la segunda edición de mi libro Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años sesenta, que verá la luz el próximo mes, gracias a la fecunda labor del fondo editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades. Se trata de mi tesis doctoral cuya primera versión salió en 2001. Visor publicó, hace un par de años, la poesía completa de Rodolfo, que va desde Consejero del lobo (1965) hasta Memorial de Casa Grande (2005) y otros poemas más recientes.

Aquí quisiera repetir algo que escribí en el prólogo a la reedición de Contra Natura, realizada por el fondo editorial de la UNMSM en 2002: "Hinostroza es ya un clásico. Y a un escritor clásico tenemos que rendirle homenaje (...) su obra (de Hinostroza) es una de las cumbres de la poesía peruana contemporánea".


domingo, agosto 16, 2009

TRES POEMARIOS, TRES VOCES




¿Brevedad o poema-río? ¿Será más "sencillo" escribir un poema escueto o concebir un texto poético de sesenta u ochenta versos? Son interrogantes que siempre han permanecido en mi mente sin que yo pueda encontrar, acaso, una respuesta satisfactoria. Estas preguntas surgen a propósito de la publicación de Absolutamente nada (Edición del autor, 2008), primer poemario de Luis León (Lima, 1983). Son cincuenta poemas numerados, desprovistos de título; la mayoría de ellos no sobrepasa los quince versos. Primera impresión: la cantidad de textos me parece algo excesiva. Obviamente, no se puede exigir que todos los poemas tengan el mismo nivel, porque ello sería un vana utopía; sin embargo, calibrar la calidad de cinco decenas de textos no es tarea fácil para ningún creador.

Algunas veces, León se complace en la contemplación de una escena con imágenes de hálito clásico: "Absorto y flotante se cuece/ Un prisma/ En torturada agua". En otras ocasiones, se percibe la frustración del yo poético al no materializar sus proyectos y, para ello, se emplean metáforas orientacionales que organizan el espacio a partir de la oposición arriba-abajo: "Cuando por los aires me desenvuelvo/ Se derraman las alas/ Y se agudiza/ Mi apetencia de subir. El poeta utiliza oxímoros ("Suenan sonidos sordos./ Tempestad"), procedimiento que recuerda los recursos de la poesía conceptista (particularmente, Francisco de Quevedo en "Definiendo el amor", cuando aserta "Es hielo abrasador, es fuego helado") y la senda inagotable de la lírica de Vallejo, quien en Trilce afirma: "Así muerta inmortal. / Así".


Pienso que Absolutamente nada es testimonio del indudable talento de su autor; no obstante, hay una confianza desmesurada en la expresión directa. Es cierto que se emplean recursos figurativos como los antes mencionados, pero eventualmente la expresión directa hace que el poema pierda algo de fuerza: "Un hombre aparece lejos/ Detrás/ Antes de los umbrales/ Apenas respira". Aquí el lector puede tener la sensación de algo incompleto: el ritmo no acompaña al sentido de manera lograda. Esperemos que el próximo libro de León pueda superar estos obstáculos y así enriquecer el variopinto panorama de la nueva poesía en el Perú.






Diferente es la poética de Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969), quien ha publicado los poemarios Almacén de invierno (1996), Des/nudos (1998) A la sombra de todos los espejos (2003), y los libros de relatos Monólogos para Leonardo (2001), Baladas del ornitorrinco (2005) e Imberbes (2005). Su último libro es Un poco de aire en una boca impura (Ornitorrinco Editores, 2008), provisto de un poema liminar y de cuatro partes: "En la bahía", "Instrucciones para tu delirio", "Crónica del guardián del piélago" y "Cuaderno de obcecaciones". Ayllón combina el verso con el poema en prosa a través de un rico instrumento metafórico que intenta construir un imaginario basado en personajes como Azagar ("antiguo rapsoda en cuya memoria se erige esta mitología", como anota el propio poeta a pie de página), Cascurno, Unicré y Lopino, regiones de cierta bahía.


La propuesta es, en mi opinión, demasiado ambiciosa, sobre todo, por el empleo del poema en prosa, género dificilísimo. Por ejemplo, Saint-John Perse en Anábasis utilizó esta modalidad, pero amplió el léxico considerablemente a través de la inclusión de un vocabulario que provenía, es particular, de las ciencias naturales. Sin duda, Ayllón maneja bien el ritmo y tiene gran habilidad para metaforizar, mas su universo representado no significa --todavía-- una nueva propuesta en el ámbito de la poesía peruana actual. Por eso, preferimos los textos en verso, como el poema liminar, donde dice sin ambages: "Cuando hace falta verdad/ Cuando no existe la luz de un anhelo/ Y las orquídeas se encogen como/ Una estrella ofendida/ Mejor sería tomar el camino del agua/ Sumergirse en el humo callado/ De una boca cerrada".

Ayllón desea ir a contracorriente y construir un universo mitológico propio; no obstante, aún su propuesta no cuaja plenamente. No nos convence el vasto empleo de esas referencias culturales, tampoco allí observamos una crítica a la civilización occidental a partir de la vuelta a un mundo lleno de sugestiva simbología. Ahora bien, sería injusto negar al poeta el arduo trabajo realizado. Sucede que el proyecto poético, por momentos, rebasa la buena voluntad del artista de la palabra.


La poética de Paul Guillén (Ica, 1976) revela la asunción de algunas propuestas del iconoclasta grupo Hora Zero, encabezado por Tulio Mora, Juan Ramírez Ruiz, Jorge Pimentel y Enrique Verástegui. Infatigable animador cultural, Guillén dirige el blog y la revista virtual Sol negro. Han salido a luz sus poemarios La muerte del hombre amarillo (2004) y La transformación de los metales (2005). También ha escrito ensayos sobre la poesía joven en el Perú. Su último libro es Historia secreta (Lustra y Centro Cultural de España, 2008), casi íntegramente constituido por poemas en prosa. Hay un buen manejo de la enumeración caótica y de los símiles sobre la base de un proyecto iconoclasta que busca reivindicar a los marginados (por ejemplo, los ahorcados y los habitantes del ande) para darles voz en la textura del poema. Tengo algunas objeciones: la cosmovisión quechua no siempre parece amoldarse al poemario como conjunto. Se habla de la cumbre y de los árboles del Waytapallana; pero, a la vez, se alude al Gólgota y a la noción occidental de que el poeta se asocia con la locura ("la historia del Perú es un manicomio de poetas"). Hay ciertos ecos de satanismo ("El cinema de Satán") que remiten a tópicos románticos algo desgastados (recuérdese "La letanías de satán" de Charles Baudelaire, verbigracia).


Al margen de ello, hay momentos donde brilla el talento de Paul Guillén, sobre todo, en los textos más escuetos: "El poema penetra los astros, los tallos, la espina y el zapato. Las esporas sangrientas, franqueando el peso de todos los elementos, relinchan a la hora final de la historia secreta". Allí se logra, con sindéresis, un poema francamente redondo. Fluye la enumeración con sutileza y evidencia cómo Guillén es capaz de sugerir una atmósfera con tantos pocas palabras. Labor, sin duda, nada fácil.

En síntesis, tres poemarios, tres voces. Indicio de que la poesía peruana sigue buscando nuevos caminos de modo inagotable.