domingo, enero 29, 2012

Raúl Bueno obtiene premio honorífico de ensayo


Raúl Bueno, profesor universitario en Darmouth College y crítico literario, ha obtenido el Premio Honorífico de Ensayo "Ezequiel Martínez Estrada" 2012, otorgado por Casa de las Américas. La noticia me colma de beneplácito, pues él fue uno de mis grandes maestros en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tuve la suerte de llevar dos cursos con Bueno: Interpretación de Textos Literarios y Teoría Literaria I. Su primer libro, Poesía hispanoamericana de vanguardia: procedimientos de interpretación textual (1985), sorprendió por su buen manejo del análisis textual y por un conocimiento profundo de la obra de Carlos Oquendo de Amat. Escribió con Desiderio Blanco Metodología del análisis semiótico (1983), una excelente introducción a la semiótica de Greimas. Posteriormente, se acercó a la perspectiva de Antonio Cornejo Polar, y trató de aproximarse a la perspectiva sociológica del maestro sin dejar de lado el analisis textual. Publicó Antonio Cornejo Polar y los avatares de la cultura latinoamericana (2004). Bueno ha recibido el premio de ensayo en mérito a su libro Promesa y descontento de la modernidad. Estudios literarios y culturales en América Latina (2010), un conjunto de trabajos donde medita sobre la producción literaria en relación con los contextos culturales, poniendo de relieve el aporte de autores como el propio Cornejo Polar, Ángel Rama y Fernando Ortiz. Le hago llegar a Raúl Bueno mi más sincera felicitación.

viernes, enero 27, 2012

Nueva publicación


La Universidad San Ignacio de Loyola, a través de su Fondo Editorial, acaba de publicar un nuevo libro mío: Sujeto, metáfora, argumentación, donde analizo textos poéticos y narrativos de la literatura latinoamericana sobre la base del enfoque de la Retórica General Textual.

domingo, enero 08, 2012

José Watanabe por Maribel de Paz



La obra poética de José Watanabe (1946-2007) tiene una actualidad indiscutible. Poemarios como El huso de la palabra (1989) o Cosas del cuerpo (1999) son considerados como clásicos de la poesía latinoamericana. El empleo del haiku vinculado al mundo oriental, el empleo de una fina ironía y el poema como producto de una especie de sensación visual son algunas de las características más relevantes de la poesía de Watanabe.
Maribel de Paz, editora cultural de la revista Caretas, realizó un conjunto de entrevistas al poeta de Laredo que dio origen a El ombligo en el adobe. Asedios a José Watanabe (Lima: Mesa Redonda, 2010. 270 pp.); sin duda, se trata de un minucioso trabajo de una periodista interesada en la biografía del autor de
Álbum de familia. En el libro se descubre a un Watanabe más humano, admirador de la cultura oriental y fervoroso defensor de un socialismo con rostro humano. La autora traza el árbol genealógico de José. Su madre de origen andino se llamó Paula Varas; su padre, Harumi Watanabe Kawano, fue un migrante japonés que llegó al Perú en 1919. Maribel de Paz se detiene en la atmósfera de Laredo, pueblo de Watanabe, donde los cañaverales refulgían a lo lejos y allí, por lo tanto, se desarrolló una importante producción azucarera desde la era de los Gildemeister. En dicho pueblo, el poeta pasó muchos años de vida y este hecho influirá poderosamente en su obra poética. La gran enseñanza que Watanabe ha obtenido es la siguiente: "Que la vida es fugaz (...) Creo que incluso escribir un poema es como querer fijar algo, detener un momento, quizá en esto esté mi necesidad expresiva" (p. 50).
Harumi, el padre de José, se sacó la lotería en 1956 y ello posibilitó que este último pudiera seguir sus estudios secundarios. Fue el primero de los hermanos que accedió a dicho privilegio. La autora pasa a retratar cómo el poeta se ligó a ciertos grupos literarios en Trujillo, luego se vinculó políticamente a la izquierda: colaboró con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y con figuras políticas como Alfonso Barrantes Lingán hasta llegar a la decepción final: el divisionismo de la izquierda y la ruptura de la Alianza Revolucionaria de Izquierda (antes de la elecciones presidenciales de 1980) motivaron el desencanto de José. Maribel de Paz también habla de los amores de Watanabe, de la admiración de este por la obra de Tilsa Tsuchiya, del trabajo de guionista cinematográfico que aquel realizó y de sus tres hijas (Tilsa, Issa y Maya); sin embargo, lo que más destaca del libro es la reflexión de José acerca del proceso creativo. Watanabe afirma: "Yo escribo para que haya harta gente en mi velorio" (p. 72); "Me incomoda cuando dicen que puedo ser un hombre de sabiduría (p. 214); "yo soy un poeta del ojo, porque todo lo que escribo más que haberlo sentido, lo he visto" (p. 223).
Una objeción que se puede formular al libro de Maribel de Paz es que, por momentos, yuxtapone, algo arbitrariamente, aspectos de la vida de Watanabe a los poemas de este, hecho que evidencia un cierto desconocimiento de la idea de que la poesía es, sobre todo, una ficción. Esa yuxtaposición puede originar una confusión al lector no especializado, pues se sugiere que el poema es un reflejo (más o menos fiel) de la vida de su autor, concepción totamente superada en el ámbito de los actuales estudios literarios. Aquí quisiera ser enfático: el poema es una construcción artística, es como un hijo que se ha separado de su padre para crear una nueva familia. Obviamente, hay ciertas experiencias previas del autor, pero estas se transforman en material artístico y adquieren visos de universalidad.
Al margen de ello, el libro de Maribel de Paz nos descubre a un Watanabe polifacético y nos reencuentra, una vez más, con la obra del notable autor de Banderas detrás de la niebla.

sábado, diciembre 31, 2011

Un nuevo libro sobre la poesía de Arguedas


Sin duda, José María Arguedas (1911-1969) es una de la figuras capitales de la narrativa latinoamericana. Identificado plenamente con el mundo andino, pergeñó, en español, sus textos en prosa; escribió, en quechua, su poesía. A ello hay que agregar su profusa labor como antropólogo y traductor de textos centrales como Dioses y hombres de Huarochirí. Investigadores como Martín Lienhard, Antonio Cornejo Polar, William Rowe, Ángel Rama, entre otros, han dado a conocer textos imprescindibles sobre la obra del gran escritor andahualyno. Ahora un nuevo libro se suma al prontuario de la producción bibliográfica sobre el célebre autor de Los ríos profundos: José María Arguedas... Urpi, fieru, quri, sonqoyky, de Mauro Mamani Macedo (Lima: Ediciones Copé, 2011. 176 pp.), texto con el cual este último obtuvo merecidamente el Premio Internacional de Ensayo Copé 2010, otorgado por PetroPerú.
Mamani, profesor de la Universidad de San Marcos e investigador especializado en el mundo andino, toma como punto de partida la infernal lucha con el idioma que tuvo que enfrentar Arguedas para traducir una cosmovisión andina. En la poesía arguediana se dan tres conflictos que se pueden enunciar así: 1) La difícil elección del quechua como lengua para escribir poesía, 2) Decisión de qué tipo de quechua utilizar y 3) Cómo traducir dichos poemas al español. Para Arguedas, el quechua superaba al castellano en lo que concierne a la expresión de los sentimientos.
Posteriormente, Mamani precisa el corpus de la poesía arguediana. Hay que considerar, como él bien lo señala, que ya en la narrativa de Arguedas hay numerosos procedimientos (tropos y otras figuras literarias) que dan un aliento poético a esta última. Américo Ferrari señala que es muy difícil diferenciar, con absoluta precisión, las fronteras entre la narrativa y la poesía al interior de la obra arguediana. En tal sentido, Los ríos profundos tiene un hálito lírico indiscutible; por otro lado, algunos poemas del escritor andahualyno poseen una cierta narratividad que le dan un tono épico imponente.
Mamani hace una escisión al interior del corpus: textos incluidos en Katatay y otros poemas (1972), y aquellos no insertos en dicha compilación. Manuel Larrú, experto en literatura quechua, plantea un esquema de producción de la obra arguediana que consta de tres momentos: 1)La identificación con el universo andino, 2) El encuentro con el otro, donde se observan dos visiones del mundo (la occidental y la andina) y 3) La transformación que implica reconocer cómo el proceso migratorio hace que el hombre andino se inserte, con raíces propias, en la costa.
En lo que concierne a los poemas no reunidos en Katatay..., Mamani aborda algunos textos que están en la novela Todas las sangres como "Oye, Gertrudis" ("Yau, Gertrudis") y "No has de olvidarte, hijo mío" ("Ama k'onk'aychu, churiy"). Asimismo, analiza un poema escrito y entregado a Francisco Miró Quesada C. que será publicado en El Dominical de El Comercio en 2008. El texto termina con la expresión: "Urpi, fieru, quri, sonqoyky" ("Tu corazón es de fierro, de oro, de paloma").
En lo que respecta a los poemas compilados en Katatay..., el investigador desarrolla la noción de amaru social, el dios serpiente que implica el retorno de Inkarrí. Asimismo, pone de relieve la naturalización de la máquina en "Oda al Jet", la danza del hombre y la naturaleza en "Katatay", y la oposición entre la ciudad letrada y el mundo andino, entre otras características.
El libro de Mauro Mamani está sólidamente estructurado y enfoca un aspecto no tan explorado de la obra arguediana: la poesía en quechua. Hecho que lleva a preguntarnos cómo el genial autor de Yawar fiesta configura un universo inagotable y retrata, así, el rostro pluricultural y multiforme del Perú.

sábado, diciembre 17, 2011

Nicanor Parra, Premio Cervantes


El poeta chileno Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914) acaba de obtener, muy merecidamente por cierto, el Premio Cervantes. La propuesta de Parra se desarrolla en tres períodos. El primero es el de los inicios que se manifiesta en su primer libro: Cancionero sin nombre (1937), que obtuvo el Premio Municipal de Poesía, y en cuyos poemas se observa el influjo de Federico García Lorca. El segundo período significa el predominio de la estética del antipoema que abarca desde Poemas y antipoemas (1954) hasta Obra gruesa (1969) y Los profesores (1971), donde predomina un discurso desmitificador de las instituciones de la cultura oficial a través de un verso coloquial, directo y que rehúye el empleo de la metáfora simbolista. La tercera etapa es la de la madurez y va desde Artefactos (1972) hasta los últimos textos de Parra; en este caso, se busca un estilo epigramático poniendo de relieve, sobre todo en los ecopoemas, una crítica de cómo la racionalidad instrumental destruye la ecología del planeta. Leamos este "Autorretrato", uno de los grandes poemas de Parra:

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.

Y todo ¡para qué!

Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.

¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces

Veo formas extrañas en el aire,

Oigo carreras locas,

Risas, conversaciones criminales.

Observad estas manos

Y estas mejillas blancas de cadáver,

Estos escasos pelos que me quedan.

¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,

Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre

Y limando las caras del diamante:

Aquí me tienen hoy

Detrás de este mesón inconfortable

Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

De Poemas y antipoemas (1954)

lunes, diciembre 12, 2011

Una reseña de Paul Guillén



Paul Guillén, poeta e investigador especializado en lírica peruana, ha dado a conocer una reseña sobre mi libro Casa, cuerpo. La poesía de Blanca Varela frente al espejo. Ver aquí.

lunes, diciembre 05, 2011

Nueva revista: "Fiat lux"


La revista Fiat lux, impulsada por un grupo de estudiantes de la Universidad de San Marcos, acaba de ver la luz. La directora es Philarine Villanueva Ccahuana. El subtítulo de aquella es digno de mención: "Revista crítica de poesía peruana". Se trata, pues, de una publicación especializada en el estudio de la lírica del Perú. En este primer número se rinde homenaje a dos grandes figuras de nuestra literatura: Emilio Adolfo Westphalen y José María Eguren. Destacan, en particular, artículos con los más diversos enfoques, además de ciertas entrevistas, donde, a través de una perspectiva dialógica, se busca aclarar el panorama. En una conversación con Hildebrando Pérez, este último afirma que la generación del 900 no comprendió la obra de Eguren y que los personajes del poeta barranquino son ficcionales en contraste con los personajes históricos que pululan en el mundo representado por la poesía de José Santos Chocano: "la revista Amauta le rinde homenaje, era Eguren quien saltaba a la palestra hasta que viene el aguafiestas: César Vallejo" (p. 15). En lo que concierne a los ensayos acerca de la poesía egureniana, tenemos el Óscar Coello, quien provisto de las propuestas de Rafael de Balbín, analiza el ritmo de "Los reyes rojos". Por su parte, Jim Anchante vincula Motivos estéticos con "La Walkyria" a partir de la noción de símbolo poético y de la idea de danza de la muerte medieval (sugerida ya por Gema Areta, investigadora española especializada en Eguren). En lo que respecta a los estudios sobre la lírica de Westphalen, tenemos un trabajo de mi autoría donde analizo "Libre", poema de Belleza de una espada clavada en la lengua. Asimismo, hay una lectura semiótica muy valiosa de Marcos Mondoñedo acerca de la presencia femenina en un poema de Ha vuelto a la diosa ambarina: el investigador sanmarquino distingue: "el pie ancho, pequeño y sucio por un lado y, por el otro, los pies de las musas universales, por ejemplo, el pie de la Garbo" (p. 72), de ese modo, Westphalen cuestiona la pureza de las ninfas que implica una "disolución de la lujuria" (p. 74). La revista termina con una entrevista al poeta Marco Martos, quien recuerda cómo José Miguel Oviedo afirmó alguna vez "Martos escribe mal excelentes poemas", expresión que hizo reflexionar al autor de Casa nuestra y tomar muy en serio el oficio de la palabra.
Fiat lux es una revista que merece ser leída porque incentiva la discusión sobre el gran género de la literatura peruana: la lírica