miércoles, julio 27, 2011

El Inca Garcilaso de la Vega como traductor


La obra del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616) adquiere una enorme trascendencia cada vez más. Autor de Comentarios reales, cronista mestizo, prosista de estirpe renacentista, Garcilaso de la Vega también fue un eficiente traductor. Recientemente, Ricardo Silva-Santisteban --poeta, ensayista, traductor y editor infatigable de poetas como Eielson, Moro o Mallarmé-- acaba de publicar un opúsculo ciertamente notable: El Inca Garcilaso de la Vega traductor (Lima: Universidad Ricardo Palma, 2011). El autor pondera la traducción como una de las actividades más notables de la especie humana, es más, se puede seguir el proceso de recepción de las obras a través del registro de aquellas que han sido traducidas desde la lengua de origen a la la de llegada: "los traductores han constituido inevitables puestos de contacto entre las civilizaciones" (p. 9).
Silva-Santisteban pasa a examinar las traducciones medievales y renacentistas, poniendo énfasis en el siglo XVI, donde se tradujo a Homero y a Ovidio, contexto en el cual se sitúa la traducción que de
Diálogos del amor de León Hebreo realizó el Inca Garcilaso de la Vega. La interrogante que surge es por qué el escritor cuzqueño, quien dominaba perfectamente el quechua, eligió dicho texto con miras a emprender un arduo trabajo de traducción. La razón que arguye es la búsqueda de la armonía tan cara a la estética renacentista, y Garcilaso encontró en Diálogos del amor ese ideal neoplatónico.
Asimismo, Silva-Santisteban subraya que el XVI fue el Siglo de Oro de la traducción en el Perú, pues se tradujeron textos de Petrarca, de Ovidio y poemas quechuas. Algunos traductores ilustres de aquella época, además del Inca Garcilaso, son los siguientes: Diego Mexía Fernangil, Enrique Garcés, Cristóbal de Molina, Diego Dávalos y Figueroa, Fray Gerónimo de Oré, entre otros.
Garcilaso, según el autor de
Escrito en el agua, confesó que el texto de Leon Hebreo lo cautivaba hasta límites insospechados, a diferencia de Menéndez Pelayo, quien consideraba que Diálogos del amor era un texto desaliñado desde el punto de vista estilístico. Silva-Santisteban señala que cuando Garcilaso publica su traducción ya existían otras versiones realizadas, respectivamente, por R. Guedellia Ibn Yahia y Carlos Montesa. Se puede decir que la traslación desplegada por el autor de Comentarios reales compite con las dos antes mencionadas sobre la base de lo afirmado por la crítica especializada al respecto.
De otro lado, Silva-Santisteban calibra, en su verdadera magnitud, que "[g]racias a su conocimiento del quechua, Garcilaso es uno de los pocos cronistas que se ha referido a la poesía de los Incas y trasmitido sus poemas" (p. 23). Un poema que traduce Garcilaso es el siguiente:
"Caylla llapi/ Puñunqui/ Chaupituta/ Samusac". La traducción de nuestro cronista es: "Al cantico/ dormirás/ medianoche/ yo vendré".
El aporte de este breve opúsculo de Silva-Santiteban radica en llamar la atención acerca de una faceta poco estudiada del Inca Garcilaso de la Vega, nuestro primer mestizo, cronista de inigualable prosa renacentista y gran conocedor del quechua. Se trata de un bilingüe perfecto que supo deslizarse con soberbia maestría entre los recovecos del español y del quechua a través de una fina sensibilidad y de un conocimiento enciclopédico extraordinarios.

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