miércoles, marzo 16, 2011

Cómo leer un poema (I)

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Actualmente, en un sector de la crítica literaria , está de moda olvidarse del análisis de la forma literaria. Se tiene el prejuicio de que si el investigador, especializado en poesía, se detiene en el abordaje de una rima, el tipo de estrofa o las figuras retóricas, entonces se devana los sesos en banalidades. A este tipo de hermemeneuta se le tilda de "formalista", "irresponsable" políticamente hablando, pues, por un lado, la gente se muere de hambre, y, por el otro, este "señor" se halla preocupado por el ritmo de un soneto. ¿Cómo puede ser --se arguye-- que si hay tanta violencia de género o racismo en el mundo (tan criticables, por cierto), alguien se pueda preocupar en la puntuación de un poema? Roland Barthes, en Mitologías, decía que un poco de análisis formal nos aleja de la historia, pero mucho abordaje formal nos aproxima poderosamente a esta última. Por eso, concluimos, una historia de las formas poéticas o narrativas o teatrales es un proyecto por realizar en la crítica literaria en el Perú. Acabo de terminar de leer un libro altamente sugestivo y escrito por un pensador neomarxista: Cómo leer un poema (2010) de Terry Eagleton. El volumen, publicado originalmente en inglés en 2007 (How to read a poem) por el célebre autor de Introducción a la teoría literaria,Benjamin o hacia una crítica revolucionaria o Después de la teoría, constituye un verdadero baldazo de agua fría contra aquellos que, desde una óptica sociohistórica, creen tener el derecho de olvidarse del análisis de la forma literaria. El profesor de la Universidad de Manchester, alejado de todo contenidismo (tendencia que reduce el análisis poético o narrativo al examen exclusivo de los contenidos de la obra), realiza una apología apasionada del abordaje de la forma literaria y evidencia una sensibilidad susceptible de prestar atención a los detalles estructurales de un poema articulados a la ideología que subyace en este. Creo que ha sido un acierto que este teórico de Reino Unido publique, en estos años, un ensayo donde mueve a reflexión sobre la necesidad de replantear nuestra agenda actual. Antes de resumir las ideas de Eagleton y de emitir un juicio crítico en torno a estas, quisiera contar una anécdota personal. Hace un par de años asistí como ponente a un congreso internacional sobre literatura. Cuando vi el programa del evento, tuve la sensación de "encontrarme en el aire", no sabía si estaba en un seminario internacional sobre gastronomía, matemática avanzada o corte y confección. Estoy de acuerdo, por cierto, con ampliar el corpus de las literaturas latinoamericanas incluyendo manifestaciones como, por ejemplo, los mitos o relatos andinos, aymaras, amazónicos o mapuches; también puedo condecir en que la literatura es susceptible de ser analizada por sociólogos, antropólogos o psicoanalistas. No obstante, creo que no todo vale en un congreso de literatura latinoamericana. Uno puede centrarse en un mito andino, pero considero que un aspecto fundamental es el análisis de los textos (escritos u orales); o, en otro contexto, resulta pertinente un planteamiento teórico, muy útil por cierto, pero que no deje de lado su posible aplicación al abordaje de poemas o relatos (orales o escritos) u obras de teatro, por ejemplo. No puedo prohibir (porque sería fascista hacerlo) a un sociólogo o psicoanalista que analice un soneto, pero sería importante que prestara alguna atención al lenguaje y no se quedara en una mera descripción de los contenidos.

(Continuará...)

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