sábado, noviembre 27, 2010

OSWALDO CHANOVE: POESÍA VS. CIENCIA

La poesía de Oswaldo Chanove (Arequipa, 1953) es de alta calidad. Entre sus poemarios, destacan nítidamente El héroe y su relación con la heroína (1983) y Estudio sobre la acción y la pasión (1987). Su obra se ha caracterizado por la creación sugestiva de personajes y el tono narrativo, de manera que asimiló el coloquialismo de lengua inglesa con mesura y a través del tamiz de un estilo sumamente personal. Acaba de ver la luz Plexo solar (Arequipa: Aquelarre, 2010, 75 pp.). El proyecto es muy interesante: hacer dialogar la poesía con la ciencia. El libro remite a las "neuronas espejo", al ADN, la teoría de los constantes pasos en falso, la evolución del cerebro, entre otros tópicos que se vinculan con el desarrollo contemporáneo del discurso científico. Mediante el uso de los paréntesis, el locutor trata de establecer una distancia poética que le permita enjuiciar el aporte de la ciencia para contrastarlo con una realidad más cotidiana y descarnada.
El resultado, a todas luces, no guarda correlación con el ambicioso proyecto inicial. Como lector, percibo que la poesía pierde intensidad al estar, en este caso, algo subordinada al dato científico. Quizá faltó el empleo de la ironía o de la desmitificación para distanciarse del tono algo frío que predomina en los versos. Se percibe que Chanove está, en
Plexo solar, más pendiente de seguir la ilación del discurso de la ciencia y que deja de lado, por momentos, la posibilidad de conmover a sus receptores. No obstante, hay algunos poemas notables como "Heroicos esfuerzos (del espíritu)": "En las noches sin luna/ Podemos ver/ con la córnea/ Con el cristalino/ Con el globo ocular/ la retina (circunscrita al arcoiris) es un detector/ ¿Cuál es la naturaleza de las estrellas?/ ¿Son sus pieles radioactivas?/ ¿Hay algo (milagroso) en tanta nebulosa?" (p. 43). Aquí sí se observa cómo las metáforas dan vida a la reflexión anclada en el devenir de la ciencia.
Esperemos que en sus próximos libros, Chanove retome su nivel de poeta de fuste y nos entregue versos como los de
El héroe y su relación con la heroína, notable poemario de los años ochenta.

domingo, noviembre 21, 2010

UN NUEVO POEMARIO DE CARLOS LÓPEZ DEGREGORI


La obra poética de Carlos López Degregori (Lima, 1952) se ha ido cimentando con el tiempo. Su incesante búsqueda de la palabra exacta, su asimilación de la poética simbolista de la sugerencia y de la imaginería heredera del surrealismo son un ostensible testimonio de cómo este poeta ha ido madurando, desde sus primeros libros, hasta llegar a una poesía de gran intensidad verbal, pero que no cae en el hermetismo (sinónimo, a veces, de retórica) y, además, evita el exceso prosaísta. Gran lector de los poetas de los años cincuenta y cultivador persistente del poema en prosa, López aún espera una lectura detenida de su poesía cuyo aporte a la lírica peruana contemporánea todavía no ha sido calibrado en su verdadera dimensión. La crítica literaria especializada tiene una deuda con él. No hay un solo libro íntegro que esté centrado en el estudio de esta escritura. Existen solo ensayos y aproximaciones de carácter fragmentario: nos falta una investigación que dé cuenta del recorrido cautivante de un poeta que ha pergeñado ya nueve libros y ello constituye la huella de una indesmayable fe en la palabra y de un pertinaz ejercicio del hacer literario.
Tengo en mi escritorio Una mesa en la espesura del bosque (Lima: Peisa, 2010). Acabo de releer el poemario. Lo leí por vez primera días después de la presentación del mismo que estuvo a cargo de Luis Chueca y Eduardo Chirinos. Debo confesar que sus palabras aún no han perdido, para mí, su frescura inicial. El texto atrapa al lector desde la primera página. Sospecho que es por un abanico de razones: una de ellas es la musicalidad de la palabra. Si algo no sacrifica López es el ritmo de su poesía que se sostiene a través de un puntilloso escandido de las líneas del poema y de una alternancia, muy bien pensada, entre el verso corto y el de largo aliento. El lector siente las pausas que han sido meditadas con minuciosidad y laborioso oficio. Otra razón es la difícil sencillez que se respira en Una mesa en la espesura...; diría que es una simplicidad engañosa, porque si uno indaga por el sentido del discurso poético, percibe que hay una complejidad, entre bambalinas, que asoma solo en la profundidad de los versos. Un tercer asunto digno de ser puesto de relieve es la madurez reflexiva (es decir, un largo camino vital) que se desprende de este poemario. Da la sensación de estar ante alguien que no solo ha vivido mucho, sino que ha meditado largamente sobre la problemática de la convivencia humana.
"Una barca de piedra" puede iluminar, un poco más, el panorama: "Soy un repetidor/ Todo lo que dices lo anoto con amorosa exactitud/ pesando cada hebra de sentido.// Cuando duermes hablo contigo lo que duermes./ Cuando gritas anticipo las palabras/ que no te atreves a pronunciar". Esta imagen del yo respecto del "tú" configura no solo una imagen de dos amantes que son el anverso y reverso de una sola moneda, sino la concepción de cómo el sujeto presagia lo que va a pronunciar, con temblorosos labios, el otro. Esa suerte de diálogo por anticipado transforma al poema en un elogio de la palabra del otro. El hecho de anotar los posibles vocablos del "tú" configura el espesor del deseo y su posicionamiento en el cosmos.
Uno de los poemas más sugestivos del libro es "Pulsos" que describe la escena de reposar apoyando la cabeza en una ventana de avión mientras que este se desplaza a 30000 pies. Me pregunto: ¿qué reflexión aflora en el yo en medio de la noche? La humanización del "ave nocturna", el fuselaje, las luces que se encienden y se apagan, abren paso a una honda reflexión sobre la fugacidad de la vida.
Metáforas que se imbrican una tras otra. Símiles que parecen inagotables. Tacto narrativo. Mesura, pero a la vez intensidad. Innumerables aciertos en este notable poemario de López Degregori.

domingo, noviembre 14, 2010

MARCO MARTOS EN GRIEGO


"La traducción es un puente entre dos culturas", dijo alguna vez Albert Bensoussan, traductor de Mario Vargas Llosa al francés. No es posible pensar en el mundo actual sin el papel que han cumplido y cumplen los traductores, aquello que navegan entre un idioma de origen y una lengua de llegada. El destacado poeta de la generación del sesenta, Marco Martos (Piura, 1942) acaba de publicar, en edición bilingüe (español-griego), su obra En las arenas de Homero (Lima: Academia Peruana de la Lengua, 2010). Se trata de poemas inspirados en el mundo helénico. Desfilan textos sobre Hesiodo, Teseo, Prometeo, Odiseo, Tales de Mileto, entre otros personajes. En "Los huesos de Odiseo" se afirma: "¿Están los huesos de Odiseo/ hechos polvo por el sol?", es decir, se recrea la imposibilidad de que Ulises regrese a Ítaca. En otro poema se evoca la figura de Pitágoras y se asocia la matemática con el fluir de la música. Heráclito, como filósofo, motiva al poeta dos textos: uno de ellos reflexiona sobre la famosa frase que se le atribuye ("Nadie se baña dos veces en el mismo río"); el otro evidencia las iras de Heráclito frente a Pitágoras, a quien el locutor califica de "abuelo de la charlatanería". Hay un intenso racimo de versos llamado "Fuego", donde se afirma: "La vida, un incendio/ que se apaga cuando quiere".
En las arenas de Homero no es el mejor libro de Martos, pues no llega a la capacidad sugestiva de Cuaderno de quejas y contentamientos, y Donde no se ama. En algunos momentos se siente que el dato cultural levanta mucho la voz y subordina, un tanto, la palabra poética. Fuera de esa objeción, se trata de un libro que merece ser leído con atención porque nos trae a la memoria el aliento épico de ese gigante de la literatura universal que se llamaba (¿habrá existido, realmente?) Homero.

domingo, noviembre 07, 2010

LAS PREGUNTAS DEL ORNITORRINCO


La entrevista a escritores implica una nueva forma de acercarse al universo imaginario que se configura en un poema o novela o cuento. A veces, la declaración de un poeta dicha a un periodista o crítico literario puede ser altamente significativa y trascender las fronteras del tiempo, tal es el caso de Stéphane Mallarmé, quien afirmó a Jules Huret, en 1891, que la poesía debía ser sinónimo de sugerencia y jamás nombrar los objetos de modo literal.
Ricardo Ayllón acaba de publicar
Las preguntas del ornitorrinco. Diálogos con la literatura peruana (Lima: Orem, 2010), donde da a conocer quince entrevistas realizadas a escritores como Oswaldo Reynoso, Óscar Colchado, Cronwell Jara, Juan Cristóbal, Maynor Freyre, Jorge Luis Roncal, Ricardo Virhuez, Enrique Rosas Paravicino, entre otros. Estos diálogos fueron publicados originalmente en una revista virtual llamada El ornitorrinco, de ahí surge el título del libro materia de esta nota. ¿Una característica de los autores entrevistados? La gran mayoría procede del interior del país: Reynoso, de Arequipa; Rosas, de Cusco, etc. En gran medida, el libro de Ayllón se convierte en un espacio para cuestionar el centralismo limeño y abrir una cantera para el profundo conocimiento de la literatura que se hace en otros lares distintos de "Lima, la horrible", frase con la que caracterizó a la tres veces coronada villa el gran poeta César Moro.
La mejor entrevista es la realizada al autor de
Los eunucos inmortales. Allí el escritor arequipeño cuenta cómo se sumergió en la lectura de autores como Rimbaud, Baudelaire y Rilke; además, relata su larga estancia en China y su comprensible dificultad de aprender el idioma chino en Pekín. Llega a decir: "Si yo hubiese querido escribir sobre las clases sociales, hubiera hecho un libro sobre sociología, pero lo que hice fue una novela. Lo que pasa es que hicieron esa interpretación de mi libro (En octubre no hay milagros) porque nuestra crítica literaria durante muchos años ha estado impregnada de un sociologismo desfavorable" (p. 99). Interesante observación porque Reynoso rescata el trabajo de filigrana con el lenguaje que se manifiesta en todo gran escritor. Actualmente, en la crítica literaria peruana, pareciera estar de moda olvidarse de la forma literaria y reducir el poema o cuento o novela a un mero repertorio de temas que se asocia con el acontecer político de una nación. Reynoso defiende los predios de la literatura: el perfeccionamiento de un estilo a lo largo de los años, mas no cae en la tentación formalista. El escritor puede representar, imaginariamente, el acontecer político, pero lo hace a través de un gran repertorio figurativo y simbólico que se respira en sus obras.
Óscar Colchado habla de
Cholito en los andes mágicos (1985) imaginando que su célebre personaje pudiera ser un dirigente que conduzca los destinos del Perú. Cronwell Jara alude al placer que le tributa tener a su cargo innumerables talleres de narrativa y cómo esa experiencia alimenta su experiencia como escritor. Juan Cristóbal evoca los tiempos en los que formó parte del importante grupo "Piélago" al lado de escritores de la talla de Gregorio Martínez y Juan Ojeda.
Las preguntas del ornitorrinco es un libro valioso por muchas razones. La más importante es porque permite entrar a los vericuetos más íntimos de la creación artística, a los grupos literarios, a las experiencias de las cuales se nutren algunos grandes escritores y a partir de las cuales construyen sus universos imaginarios.