sábado, mayo 01, 2010

EL APORTE DE MANUEL PANTIGOSO PECERO


Empleado con mesura, el método, basado en la teoría de las generaciones, puede ser útil para el estudio de la literatura peruana. Así tenemos la generación del 900 (representada por José de la Riva Agüero, los hermanos García Calderón, Víctor Andrés Belaunde, entre otros); la del 19 (también denominada del 21 o del Centenario), constituida por César Vallejo, Antenor Orrego, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y otros escritores e intelectuales de la época; y la generación de la crisis 1930-1936, formada por autores como Emilio Adolfo Westphalen, César Moro o Emilio Armaza.

Poeta, profesor universitario e investigador, Manuel Pantigoso Pecero (Lima, 1936) acaba de publicar
Estuardo Núñez y la generación de la crisis (nexos con la vanguardia) (Lima: Hozlo, 2010), tres volúmenes donde aborda el análisis de la denominada generación de la Crisis 1930-1936. La obra se halla dividida en cinco partes. En la primera, Pantigoso se detiene en el pensamiento de Estuardo Núñez, quien es considerado, con justicia, el fundador de la crítica literaria contemporánea en el Perú por el aporte que significaron dos ensayos esenciales: La poesía de Eguren (1932), la primera investigación rigurosa sobre el poeta de Simbólicas, y Panorama actual de la poesía contemporánea en el Perú (1938), donde se califica a Vallejo como poeta expresionista, además de asediar la vertiente purista, el expresionismo nativista y el impresionismo poético. A ello hay que agregar el estudio concienzudo que el ilustre investigador ha realizado de la literatura de viajes.
En la segunda parte, Pantigoso hace una hermenéutica de la obra de los maestros de la generación de la crisis, aquellos que supieron preparar el camino para el desarrollo y expansión de esta última. El investigador calibra el magisterio de José María Eguren, Abraham Valdelomar, Gamaliel Churata, José Carlos Mariátegui, entre otros, y su influjo ostensible en los escritores de la generación de la crisis. En la tercera, se asedia la obra de estos últimos y se realiza una separación en dos vertientes: los vanguardistas esenciales y el vanguardismo puneño, parte donde también se desarrolla el aporte de los hermanos Bolaño en Huancavelica.
En la cuarta se intenta dar un panorama general de la generación de la crisis precisando tendencias como la surrealista-simbolista (donde se sitúan Xavier Abril, Martín Adán, Enrique Peña Barrenechea, César Moro, Emilio Adolfo Westphalen, etc.) y la vertiente indígena (representada por Emilio Armaza, Mario Florián, José Varallanos, etc.)
En la quinta se realiza una antología de los escritores de la generación de la crisis y se adjuntan algunas entrevistas como la realizada a César Miró, a Nicanor de la Fuente, Enrique Solari y Augusto Tamayo. La obra termina con una addenda donde se analizar el surgimiento del feminismo en las primeras décadas del siglo XX en el Perú.
No cabe duda de que el aporte de Pantigoso es muy valioso. No es mi propósito minusvalorar el enorme esfuerzo que ha significado pensar y escribir estas casi mil páginas. Sin embargo, creo que, por momentos, el investigador se detiene, quizá en exceso, en la biografía de los autores y deja, un poco de lado, el estudio de la obra de estos últimos. En el segundo tomo se desarrollan las tendencias de la generación de la crisis, pero se dice que la narrativa, la crítica literaria, el teatro y la literatura infantil constituyen tendencias, cuando, en realidad, son géneros discursivos.
Estas observaciones no mellan, en lo mínimo, la trascendencia de
Estuardo Núñez y la Generación de la Crisis por la orientación interdisciplinaria, visión totalizante y óptica descentralista que presiden el mencionado libro. Necesitamos panoramas que superen el "monografismo" y den un gran fresco de la producción literaria peruana. El libro de Pantigoso advierte que nos estamos quedando, algo postrados, en el cultivo de análisis de autores específicos dejando de lado la elaboración de grandes panoramas de la literatura peruana. Tarea, sin duda, inaplazable para los tiempos venideros.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Profe. He leído su libro sobre Benítez y me parece muy bueno, muy riguroso. No comprendo la crítica de Javier Agreda que, cada vez que usted saca un libro, alaba cuestiones secundarias y critica sus conclusiones y el rigor de sus libros.

Felicitaciones!!!

Sandro
Egresado UNMSM

Anónimo dijo...

Profesor hace semanas que no actualiza su blog. Ya no hay más libros o anda usted en otras cosas?
Espero que actualice pronto.

Marcial

Anónimo dijo...

PROFE YA ABANDONO EL BLOG?

Camilo Fernández Cozman dijo...

Estimados amigos: Publicaré otra reseña en las próximas horas. Saludos, Camilo.