sábado, agosto 29, 2009

UN ENSAYO SOBRE EL POETA LUIS BENÍTEZ


La editorial Nueva Generación me acaba de publicar, en Buenos Aires, un ensayo sobre la obra de este gran poeta argentino: La poesía es como el aroma. Poética de Luis Benítez. Mi libro se halla dividido en tres capítulos. En el primero abordo el tema de la interculturalidad en Mitologías/La balada de la mujer perdida (1983), es decir, cómo el poeta reflexiona acerca de la imposición de la cultura occidental sobre la indígena. En el segundo, desarrollo la poética de las sensaciones (tan cara a Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé) en Behering y otros poemas (1985). En el tercero, analizo los campos figurativos que se manifiestan en Guerras, epitafios y conversaciones (1989). La revista "Ala de cuervo" de Venezuela me hizo una entrevista con motivo de la publicación del mencionado libro. También añado el enlace a una segunda entrevista realizada por Isla negra y otro a una reseña aparecida en el diario argentino El sol. Dejo, asimismo, un cuarto enlace, esta vez a un comentario aparecido en El cordillerano, de Bariloche. Agrego, por último, una entrevista que me hicieron para "Red y acción" de Colombia. Les dejo un escueto pero enjundioso poema de Luis Benítez:


A UNA MOMIA INDÍGENA


Derecho de la muerte es transformar
en horrible lo que en vida fue bello;
en ti la noche da lo inverso
de un ingenuo rostro y una boca florida.
Eres el espanto de un rincón del museo
y sin embargo, viviente,
arrancaste a los hombres miradas prohibidas,
virgen consagrada a los dioses antiguos.
Eres el espanto y una mediana victoria
sobre el perpetuo sello de los siglos señalas.
Del otro lado del tiempo
te envió un puñal de piedra
a pedir por los mortales
ante los que son eternos;
tú eres lo intermedio, a mitad de camino
entre el polvo de unos y la nada divina.
Cuando estos que te miran
de regreso al origen
en los cuatro elementos se dispersen,
perdurará tu rictus
y tu mano deshecha extenderá
el mensaje a los dioses perdidos,
pidiendo clemencia para nuevos sinos.

lunes, agosto 17, 2009

RODOLFO HINOSTROZA EN LA CRESTA DE LA OLA


Hace unos días supe que Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941) había obtenido la beca Guggenheim para escribir su poemario Dioses, una reflexión sistemática sobre el politeísmo en un contexto marcado por la interculturalidad. Para ello, el poeta viajará a Sri Lanka y hará realidad su ambicioso proyecto. Asimismo, la editorial Lustra dará a conocer, en varios tomos, toda la obra del poeta de Contra Natura (1971), que abarca poesía, cuento, novela, textos de astrología, entre otros. En este momento estoy dando los últimos toques a la segunda edición de mi libro Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años sesenta, que verá la luz el próximo mes, gracias a la fecunda labor del fondo editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades. Se trata de mi tesis doctoral cuya primera versión salió en 2001. Visor publicó, hace un par de años, la poesía completa de Rodolfo, que va desde Consejero del lobo (1965) hasta Memorial de Casa Grande (2005) y otros poemas más recientes.

Aquí quisiera repetir algo que escribí en el prólogo a la reedición de Contra Natura, realizada por el fondo editorial de la UNMSM en 2002: "Hinostroza es ya un clásico. Y a un escritor clásico tenemos que rendirle homenaje (...) su obra (de Hinostroza) es una de las cumbres de la poesía peruana contemporánea".


domingo, agosto 16, 2009

TRES POEMARIOS, TRES VOCES




¿Brevedad o poema-río? ¿Será más "sencillo" escribir un poema escueto o concebir un texto poético de sesenta u ochenta versos? Son interrogantes que siempre han permanecido en mi mente sin que yo pueda encontrar, acaso, una respuesta satisfactoria. Estas preguntas surgen a propósito de la publicación de Absolutamente nada (Edición del autor, 2008), primer poemario de Luis León (Lima, 1983). Son cincuenta poemas numerados, desprovistos de título; la mayoría de ellos no sobrepasa los quince versos. Primera impresión: la cantidad de textos me parece algo excesiva. Obviamente, no se puede exigir que todos los poemas tengan el mismo nivel, porque ello sería un vana utopía; sin embargo, calibrar la calidad de cinco decenas de textos no es tarea fácil para ningún creador.

Algunas veces, León se complace en la contemplación de una escena con imágenes de hálito clásico: "Absorto y flotante se cuece/ Un prisma/ En torturada agua". En otras ocasiones, se percibe la frustración del yo poético al no materializar sus proyectos y, para ello, se emplean metáforas orientacionales que organizan el espacio a partir de la oposición arriba-abajo: "Cuando por los aires me desenvuelvo/ Se derraman las alas/ Y se agudiza/ Mi apetencia de subir. El poeta utiliza oxímoros ("Suenan sonidos sordos./ Tempestad"), procedimiento que recuerda los recursos de la poesía conceptista (particularmente, Francisco de Quevedo en "Definiendo el amor", cuando aserta "Es hielo abrasador, es fuego helado") y la senda inagotable de la lírica de Vallejo, quien en Trilce afirma: "Así muerta inmortal. / Así".


Pienso que Absolutamente nada es testimonio del indudable talento de su autor; no obstante, hay una confianza desmesurada en la expresión directa. Es cierto que se emplean recursos figurativos como los antes mencionados, pero eventualmente la expresión directa hace que el poema pierda algo de fuerza: "Un hombre aparece lejos/ Detrás/ Antes de los umbrales/ Apenas respira". Aquí el lector puede tener la sensación de algo incompleto: el ritmo no acompaña al sentido de manera lograda. Esperemos que el próximo libro de León pueda superar estos obstáculos y así enriquecer el variopinto panorama de la nueva poesía en el Perú.






Diferente es la poética de Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969), quien ha publicado los poemarios Almacén de invierno (1996), Des/nudos (1998) A la sombra de todos los espejos (2003), y los libros de relatos Monólogos para Leonardo (2001), Baladas del ornitorrinco (2005) e Imberbes (2005). Su último libro es Un poco de aire en una boca impura (Ornitorrinco Editores, 2008), provisto de un poema liminar y de cuatro partes: "En la bahía", "Instrucciones para tu delirio", "Crónica del guardián del piélago" y "Cuaderno de obcecaciones". Ayllón combina el verso con el poema en prosa a través de un rico instrumento metafórico que intenta construir un imaginario basado en personajes como Azagar ("antiguo rapsoda en cuya memoria se erige esta mitología", como anota el propio poeta a pie de página), Cascurno, Unicré y Lopino, regiones de cierta bahía.


La propuesta es, en mi opinión, demasiado ambiciosa, sobre todo, por el empleo del poema en prosa, género dificilísimo. Por ejemplo, Saint-John Perse en Anábasis utilizó esta modalidad, pero amplió el léxico considerablemente a través de la inclusión de un vocabulario que provenía, es particular, de las ciencias naturales. Sin duda, Ayllón maneja bien el ritmo y tiene gran habilidad para metaforizar, mas su universo representado no significa --todavía-- una nueva propuesta en el ámbito de la poesía peruana actual. Por eso, preferimos los textos en verso, como el poema liminar, donde dice sin ambages: "Cuando hace falta verdad/ Cuando no existe la luz de un anhelo/ Y las orquídeas se encogen como/ Una estrella ofendida/ Mejor sería tomar el camino del agua/ Sumergirse en el humo callado/ De una boca cerrada".

Ayllón desea ir a contracorriente y construir un universo mitológico propio; no obstante, aún su propuesta no cuaja plenamente. No nos convence el vasto empleo de esas referencias culturales, tampoco allí observamos una crítica a la civilización occidental a partir de la vuelta a un mundo lleno de sugestiva simbología. Ahora bien, sería injusto negar al poeta el arduo trabajo realizado. Sucede que el proyecto poético, por momentos, rebasa la buena voluntad del artista de la palabra.


La poética de Paul Guillén (Ica, 1976) revela la asunción de algunas propuestas del iconoclasta grupo Hora Zero, encabezado por Tulio Mora, Juan Ramírez Ruiz, Jorge Pimentel y Enrique Verástegui. Infatigable animador cultural, Guillén dirige el blog y la revista virtual Sol negro. Han salido a luz sus poemarios La muerte del hombre amarillo (2004) y La transformación de los metales (2005). También ha escrito ensayos sobre la poesía joven en el Perú. Su último libro es Historia secreta (Lustra y Centro Cultural de España, 2008), casi íntegramente constituido por poemas en prosa. Hay un buen manejo de la enumeración caótica y de los símiles sobre la base de un proyecto iconoclasta que busca reivindicar a los marginados (por ejemplo, los ahorcados y los habitantes del ande) para darles voz en la textura del poema. Tengo algunas objeciones: la cosmovisión quechua no siempre parece amoldarse al poemario como conjunto. Se habla de la cumbre y de los árboles del Waytapallana; pero, a la vez, se alude al Gólgota y a la noción occidental de que el poeta se asocia con la locura ("la historia del Perú es un manicomio de poetas"). Hay ciertos ecos de satanismo ("El cinema de Satán") que remiten a tópicos románticos algo desgastados (recuérdese "La letanías de satán" de Charles Baudelaire, verbigracia).


Al margen de ello, hay momentos donde brilla el talento de Paul Guillén, sobre todo, en los textos más escuetos: "El poema penetra los astros, los tallos, la espina y el zapato. Las esporas sangrientas, franqueando el peso de todos los elementos, relinchan a la hora final de la historia secreta". Allí se logra, con sindéresis, un poema francamente redondo. Fluye la enumeración con sutileza y evidencia cómo Guillén es capaz de sugerir una atmósfera con tantos pocas palabras. Labor, sin duda, nada fácil.

En síntesis, tres poemarios, tres voces. Indicio de que la poesía peruana sigue buscando nuevos caminos de modo inagotable.


miércoles, agosto 05, 2009

DISCURSO DE SELENCO VEGA AL RECIBIR EL PREMIO DE NOVELA BREVE CONVOCADO POR LA CÁMARA PERUANA DEL LIBRO


Doña Gladys Díaz Carrera, Presidenta de la Cámara Peruana del Libro
Señores miembros del Jurado del Primer Premio Cámara Peruana del
Libro de Novela Breve 2009, Francesca Denegri, Doris Moromisato, Julio Ortega y Ricardo González Vigil
Señoras y señores presentes
Amigos todos:

Recibí la noticia de que había resultado ganador del Primer Premio de Novela Breve 2009 hace algunas horas. Desde entonces, el tiempo ha transcurrido de manera vertiginosa y me ha impedido formular un discurso extenso y detallado, como la importancia de este premio ameritaría. Por ello, mis palabras serán breves y estarán guiadas por la emoción, más que por la ecuanimidad y la cordura.
Fue Doris Moromisato quien, con ese entusiasmo contagiante que, percibo, forma parte de su personalidad, me dio la feliz nueva del premio. Desde entonces, la figura de un escritor ha dado vueltas por mi cabeza obsesivamente, como un fantasma bondadoso, y he comprendido que tengo la obligación de citarlo esta noche. Me refiero al gran Ciro Alegría.
Dentro de su valiosísima obra, él escribió una novela que dejó inconclusa y que así se publicó, de manera póstuma, en 1979. Se titula El dilema de Krause; su trama es sencilla y tiene bastante de relato testimonial. En ella, Krause es un convicto alemán que está próximo a cumplir su condena y a salir de prisión. En este contexto, reflexiona junto con su amigo el escritor Celso Arismendi sobre la libertad y el sentido de la vida en un mundo caótico e inhumano.
Pero, más que la novela en sí, recuerdo lo devastador del prefacio que Ciro Alegría redacta, a propósito de aquel libro que él mismo cree que no llegará a terminar. En aquellas líneas introductorias, con el estilo fiero de un novelista cuajado y dueño de todos sus recursos, Alegría se queja amargamente de la situación del escritor en el Perú; habla de lo difícil que resulta crear y publicar en un medio (estamos cerca de la dictadura militar de Velasco) donde apenas subsisten un puñado de editoriales y donde los estímulos para los creadores son casi inexistentes.
Tanto El dilema de Krause como aquella sobrecogedora introducción de Ciro Alegría cumplen este 2009 treinta años de publicados. Me siento optimista imaginando lo que el autor de Los perros hambrientos y El mundo es ancho y ajeno sentiría hoy, de estar vivo. Si bien es cierto, el Perú actual dista mucho de ser una potencia editorial, y si bien los índices de lectura del peruano promedio aún resultan preocupantes, creo que nuestro mercado de publicaciones, así como la proliferación de estímulos a la creación artística crece día a día, de manera exponencial.
Allí están las cifras de la propia Cámara Peruana del Libro, que nos hablan del rotundo éxito que viene acompañando a las últimas ferias de libros que se realizan en nuestro país. Este es un síntoma innegable de que hay la preocupación por ponernos al día, como lectores, acerca de cuanto acontece en el mundo de las ciencias y las humanidades.
Por otra parte, es fácil constatar que los premios literarios se han multiplicado en los últimos años. Hay algunos que ya se ganaron un lugar especial, como el emblemático premio Copé de Cuento, Poesía, Novela y Ensayo; el entrañable Cuento de las 1000 palabras de la revista Caretas; el Premio de Poesía y Cuento convocado por el Centro Cultural Peruano Japonés; el premio de Novela Corta convocado por el Banco Central de Reserva. Pero estos premios tradicionales no son los únicos, hay otros nuevos que se han sumado a la tarea de estimular entre nosotros la creación literaria: como ejemplos podemos citar el Premio PUCP, convocado por la Pontificia Universidad Católica, o el más reciente Premio de Novela organizado por el Decano de la Prensa Nacional, El Comercio.
A este alentador panorama de concursos literarios podemos agregarle el gran aporte que, en el terreno de las letras, ha significado el empleo de la Internet, además de las facilidades cada día mayores que la tecnología brinda a los escritores, que hoy pueden publicar bien, bonito y barato.
Roland Barthes, el gran semiólogo francés, escribió alguna vez que el problema del escritor es el problema del lenguaje. Sin duda, Barthes pensaba en creadores como Gustave Flaubert que, según cuentan, podía pasar tres noches de insomnio, sumergido en la búsqueda de un único adjetivo con el que redondear alguna de sus obras maestras.
Luego de la llamada telefónica en la que me anunciaron como ganador del Primer Premio de Novela Breve, no he podido dejar de imaginarme un Perú así; es decir, un país de escritores cuyo único problema, como afirmaba Barthes, sea un problema del lenguaje, jamás un problema de publicación ni de falta de estímulos materiales ni económicos. Me alegra que, día a día, surjan nuevos concursos literarios, como este Premio de Novela Breve, un concurso que, estoy seguro, ha nacido para permanecer, para brillar en pocos años con luz propia. Es necesario que así sea, que premios como este se mantengan y estimulen la creación literaria en un país de poetas y de novelistas notables.
Agradezco una vez más a los señores miembros del Jurado, a Gladys Díaz, presidenta de la Cámara Peruana del Libro, y a esa impulsora inagotable que es Doris Moromisato, así como al equipo que trabaja con ella. Quiero terminar invitándolos a proseguir con iniciativas como esta: que el premio convocado por ustedes se diversifique, que en los próximos años se hable de un concurso de Poesía, de uno de Cuento y de otro de Ensayo convocados por la prestigiosa Cámara Peruana del Libro. Seguramente, desde donde esté, el gran Ciro Alegría los estará aplaudiendo y, a través de la voz de los concursantes, les agradecerá por el esfuerzo y la tarea cumplida.



domingo, agosto 02, 2009

SELENCO VEGA GANA PREMIO DE NOVELA


Selenco Vega Jácome (Lima, 1971) acaba de obtener el premio de novela breve, convocado por la Cámara Peruana del Libro. Vega ya había obtenido el primer puesto en los siguientes certámenes: Copé de Cuento 2006, Concurso Nacional de Poesía “César Vallejo” (1994), Cuento de las 1000 palabras de la revista Caretas (1995) y Concurso Nacional de poesía “El poeta joven del Perú” (1999). Se licenció en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también concluyó estudios de Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana. Ha publicado Casa de familia (poesía,1995), Parejas en el parque y otros cuentos (1998) y Reinos que declinan (poesía, 2001). Desde este espacio virtual, le hacemos llegar nuestra más sincera felicitación.