martes, marzo 31, 2009

UN NOTABLE CUENTO DE CARLOS EDUARDO ZAVALETA


El cuento es un género hermano de la poesía. En ambos no debiera sobrar ni faltar una sola palabra. Una novela, por el contrario, abre la posibilidad de que, en la trama narrativa, confluyan personajes y situaciones de la más variada índole. El éxito de un relato breve se decide en el primer parágrafo; el de un poema, en el verso inicial. Por eso, Julio Cortázar decía que el cuento debía ganar por knock-out; en cambio, la novela ganaba por puntos. Horacio Quiroga afirmaba que un cuento era una novela absolutamente depurada de toda redundancia.
Abraham Valdelomar, Julio Ramón Ribeyro, Luis Loayza y Carlos Eduardo Zavaleta son cuentistas de primer nivel. En el ámbito de la Generación del Cincuenta, Zavaleta destaca por haber sido el primero en utilizar creativamente, en el Perú, las técnicas de la narrativa de lengua inglesa, pues él modernizó el lenguaje del relato incorporando procedimientos que provenían de James Joyce, William Faulkner, entre otros.
Cuentos brevísimos (1980-1983) reúne textos bastante escuetos, la mayoría de los cuales no sobrepasa la página y media. Me centraré en el análisis de “Conocer el mundo”:


En algunas clases del kindergarten, la maestra dibuja una paloma en la pizarra y dice, niños, esto es una paloma.
En las clases de la escuela secundaria, el maestro explica y traza en la pizarra figuras geométricas y operaciones más o menos complicadas y dice, miren, muchachos, éste es el teorema.
En la calle, a lo largo de muchos años, yo primero vi a un muchacho desconocido y enfermo, que andaba temblando de la cabeza a los pies, luego a un conocido que se disparó un balazo y siguió temblando por el suelo; después a un hombre que se tomaba la cabeza entre las manos y gritaba sin importarle el gentío; y finalmente a una mujer que hablaba sola pasando a mi lado. Sólo así entendí cuando alguien que no era un maestro me dijo, mira, Juan, esto es una locura.


Veamos la progresión temática del relato. Al principio, el narrador precisa qué se enseñaba en las clases de kindergarten; luego desarrolla aquello que se aprendía en la educación secundaria; por último, alude al aprendizaje en la escuela de la vida.
En kindergarten se privilegiaba el dibujo; en secundaria, la matemática. Por el contrario, en la calle, prepondera la enseñanza basada en la vivencia. Para el narrador, el saber oficial (transmitido por los maestros) nos aleja de la vida y termina siendo sinónimo de puro artificio. Comienza estimulando la creatividad de los alumnos a través del dibujo, sin embargo, después la resolución de complejas operaciones matemáticas pareciera convertir el aprendizaje en una actividad exenta de placer. En secundaria, el goce de saber se termina extinguiéndose en el mar de complejos problemas geométricos. Es interesante recalcar el funcionamiento de dos expresiones: “esto es una paloma” y “éste es un teorema”; vale decir, el educando es simplemente un receptor pasivo y repite acríticamente lo que afirma el profesor en el aula.
En cambio, la escuela de la vida permite un conocimiento más directo. El narrador que lleva por nombre “Juan”, no necesita de la imposición del saber hegemónico, pues él mismo descubre a través de los sentidos (“vi”) la sintomatología de la locura. Experimentar en carne propia posibilita un aprendizaje más duradero, basado en la vivencia absolutamente intransferible que presupone la observación directa de los fenómenos.
Frente al saber hegemónico de la educación formal, tenemos a una persona que tiene un conocimiento más profundo que el de los maestros, pues hace que el narrador pueda entender plenamente en qué consiste la locura. Comprender algo significa poder responder a una pregunta determinada. Primero, tenemos una interrogante: ¿qué es una paloma? La explicación que da la profesora se sustenta en el hecho de dibujar una paloma en la pizarra, pero no muestra una paloma real con la cual pudieran interrelacionarse sus pequeños alumnos. Luego, la clase en la educación secundaria busca contestar la siguiente pregunta: ¿qué es un teorema? El abordaje del mencionado tema en el aula confunde mucho a los estudiantes, quienes se ven sumidos en procedimientos matemáticos harto complicados.
Finalmente, veamos el último enigma por resolver: ¿qué es una locura? El aprendizaje toma mucho tiempo (“a lo largo de muchos años”) e implica el análisis, por parte del educando, de cuatro casos: un muchacho enfermo que caminaba temblando; un sujeto, conocido por el narrador, que “se disparó un balazo”; un hombre que gritaba un tanto al margen del gentío; y una mujer que se complacía en el ejercicio del monólogo. El proceso es inductivo porque implica ir de lo particular a lo general. Entonces, el narrador encuentra un personaje, probablemente más sabio que cualquier maestro, quien le dice “esto es una locura”. Podemos aprender más viviendo y caminando en las calles que asistiendo a una clase. El aprendizaje dura toda la vida: nunca concluye.
En gran medida, el cuento de Zavaleta es ejemplar porque implica una crítica del saber hegemónico que prima en la educación formal y que separa el placer del conocimiento, lo afectivo de lo cognitivo. Por el contrario, vivir significa, en realidad, aprender y unimismar el sentimiento y el conocimiento.
“Conocer el mundo” revela por qué Zavaleta es uno de los grandes cuentistas peruanos. Es un texto breve pero denso; no le sobra ni le falta ni un solo vocablo. He ahí la magia de un auténtico relato.

lunes, marzo 16, 2009

DOS POEMAS/ LILIANA MARÍA CELIZ


en la ciudad de las columnas de agua entre la noche
el punto en que la luz se difumina/ el plano paralelo de la fuga
(él) cayendo torpemente entre los pliegues del agua hacia los bordes
en la contaminación del todo hacia el espacio de las cosas
el grado existencial del movimiento en la memoria





la mano rondando los viejos signos de memoria
(no la humillación de la memoria en el costado
próximo del puente)
acaricié la hoja que caía débilmente desde el árbol
/ la hoja en torno de mí ahora
que el gesto se aproxima a la palabra
tal vez él vuelva como el rayo a la cima de la tierra
y yo (o la exasperación del yo rondando levemente la caída)
mientras la lluvia lavaba la nostalgia
entre pétalos sensibles de las flores en la fugacidad
del agua o del verdor desde el cuerpo de la flor
a la escena plural que hace a la muerte



Liliana María Celiz. Poeta argentina que ha obtenido el primer premio de la Casa de la Amistad Argentino Cubana (1987) y el tercer premio en el Concurso Nacional de Poesía, organizado por la emisora Lobos (1988), entre otros. Ha publicado Del traje de Eva y sus manzanas (poemas) (1997), ¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre? (2000), O elevación de voz o pensamiento (2007). Tiene once libros de poesía inéditos.

viernes, marzo 13, 2009

FALLECE POETA BLANCA VARELA

La poeta Blanca Varela falleció luego de una penosa enfermedad. Era una de las grandes exponentes de la poesía peruana de los años cincuenta. Su obra se nutrió creativamente los aportes del simbolismo y surrealismo franceses hasta llegar a construir un estilo original, absolutamente intransferible. Pienso que Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli y Varela son quizá los tres grandes exponentes de esa pléyade de poetas del cincuenta. Ella no sucumbió a las modas literarias ni se apresuró a publicar. Se trata, sin duda, de la escritora peruana más representativa de todos los tiempos. Dejemos un poema de Varela como muestra de un merecido homenaje:


FÚTBOL

A Vicente y Lorenzo


juega con la tierra
como con una pelota

báilala
estréllala
reviéntala

no es sino eso la tierra

tú en el jardín
mi guardavalla mi espantapájaros
mi atila mi niño

la tierra entre tus pies
gira como nunca
prodigiosamente bella

miércoles, marzo 11, 2009

LA POESÍA COMPLETA DE JOSÉ WATANABE




La prestigiosa editorial valenciana Pre-textos, en coedición con El Virrey, ha impreso la obra poética completa de José Watanabe (1946-2007). Importante contribución para difundir la poesía de uno de los grandes poetas hispanoamericanos del siglo XX. El libro incluye Álbum de familia (1971), El huso de la palabra (1989), Historia natural (1994), Cosas del cuerpo (1999), Antígona (2000), Habitó entre nosotros (2002), La piedra alada (2005), Banderas detrás de la niebla (2006) y un conjunto de poemas inéditos. Esta Poesía completa (2008) trae un prólogo de Darío Jaramillo Agudelo, donde se pone énfasis en la poética del ojo que subyace a la lírica de Watanabe, quien sabía contemplar con sabiduría el mundo circundante y desprender de allí una anécdota visual, por eso, en El huso de la palabra afirma: "Creo que mi ojo tiene un arbitrario criterio de selección", muestra ostensible de cómo el poeta elige, con prudencia y tino, la porción de la realidad a partir de la cual emprende vuelo a través de las metáforas, el ritmo y el trabajo obsesivo con el lenguaje.

La lectura del volumen deja una sensación contundente en el lector: la de estar ante una obra sólida, bien estructurada, marcada por un personalísimo estilo. Si hay una palabra que pudiera quizá designar esta poesía sería irreverencia. Desde Álbum de familia Watanabe desmitifica algunos íconos de la cultura oficial, por ejemplo, la idea de familia y su sueño de ascenso social: "Buena familia, sagrada familia,/ una hermana que sueña mirar el poniente/ en los rascacielos de Nueva York". En El huso de la palabra, el poeta laredino desacraliza el discurso de lo médicos, concebidos como sabios en el mundo occidental. El yo poético remarca que "la verdad de la ciencia que me hurga/ es insoportable" y prefiere pensar que el ser humano no muere a causa de un órgano enfermo, sino debido a que el corazón emprende una súbita metamorfosis: se transforma en un animal y sale del cuerpo. En Historia natural, Watanabe contempla con ironía la teoría de Copérnico, parangonable a la obra de una tejedora cajamarquina y entonces intuye la necesidad de un diálogo intercultural: occidente y el mundo andino pudieran quizá intercambiar experiencias y llegar a un acuerdo sobre la base de la idea de que la ciencia occidental y el mito quizá pudieran lograr un sano entendimiento.

El libro trae algunos intensos poemas inéditos, como "El trasnochado", donde se dice: "Mientras mi mujer duerme/ con sus dulces entrañas cerradas, / algunas noches/ mi pene despierta". Sutil erotismo, que jamás cae en el melodrama ni merodea en el lugar común. Cuidadoso trabajo con la melodía del poema. Poesía completa confirma, una vez más, que la obra de Watanabe tiene y tendrá siempre vigencia porque supo unimismar la emoción con la orfebrería del lenguaje.

miércoles, marzo 04, 2009

PREMIO PARA ESTE BLOG

Me acaban de comunicar que los amigos de Blogotepeque han elegido este blog como uno de los premiados. Gracias.


Blogoscar