domingo, diciembre 21, 2008

DOS ÓPERAS PRIMAS (2)


Hace algunas semanas comenté la aparición de Poema encarnado (2008) de Dante Ramírez; ahora quisiera dedicar algunas líneas a Fragilidad de lo visible (2008) de Alex Morillo. Como todo poemario de búsqueda de un estilo personal, el libro de Morillo posee algunas virtudes: acertado manejo de metáforas y de series enumerativas que manifiesta la tentativa de alejarse de la poesía conversacional, por ejemplo. Sin embargo, observo también el uso algo monótono de los tiempos verbales, pues se emplea casi siempre el tiempo presente, pero este no se contrasta (salvo excepciones, como "Pastor de retazos") con el pasado. En el poema en verso libre el contraste salta a la vista. El cambio de tiempos verbales es un recurso, sin duda, esencial. Puede permitir que el texto adquiera mayor nivel de complejidad. Objetaría también una postura algo conservadora respecto de la tradición literaria. En Fragilidad de lo invisible faltó una mayor dosis de experimentación formal porque es pertinente subrayar que en la poesía lírica la exploración de nuevas vías de expresión cobra un inusitado relieve. No se puede escribir un poema, actualmente, rindiendo quizá demasiada pleitesía a la tradición literaria. Se requiere un actitud cuestionadora y crítica.

En lo que respecta a los temas, tenemos la espera como posibilidad de consumación de la relación amorosa: "Espérame donde el mar se convierte en un animal invertebrado"; "La azotea de mi casa es una espera de concreto". Asimismo, está el rito como estructura temática, donde se alude a esta actividad motriz muy vinculada al sacrificio ("el paisaje del sacrificio que acaba/ en nuestros dedos de panadero"). Por último, la fragilidad en tanto tema evidencia una poética donde se reflexiona acerca del carácter precario de la página en blanco que debiera albergar el contenido de los versos: "Se trata de un solo papel albergando todos los poemas".

Fragilidad de lo visible es un poemario interesante que, no obstante, deja ver sus límites. Revela a un artista en ciernes, cuya palabra aún no logra delinear un tono personal. Se trata de un fruto primigenio que anticipa, sin duda, lo que pudiera lograr Morillo cuando logre amansar, sin perder vigor ni sed experimental, el fuego de las palabras.

7 comentarios:

FANNY JEM WONG dijo...

INTERESANTE ANÁLISIS.

UN PLACER VISITARTE CAMILO
BESOS
FANNY JEM WONG

FabricioRebatta dijo...

Todos los que conocemos su talento confiamos en que Alex Morillo continuará mejorando su buen trabajo.

Camilo Fernández Cozman dijo...

Hola, Fanny: Tu comentario me estimula a continuar en la labor de difundir la poesía peruana.

Camilo Fernández Cozman dijo...

Hola, Fabricio: Efectivamente, todos confiamos en que Alex Morillo continúe en la senda de la poesía. Estoy seguro de que obtendrá muy buenos frutos.

Michael dijo...

de hecho...tengo el libro y me parece que son buenos poemas... acaso alguno excelente... en todo caso... esta primera obra vale la pena leerla y si que la vale

Camilo Fernández Cozman dijo...

Hola, Michael: sí, algunos poemas son interesantes y hablan del gran talento en ciernes que hemos hallado en Alex Morillo.

Vera dijo...

Por qué tanto hincapié en que se debe experimentar y experimentar en el lenguaje. Ambos son importantísimos, pero entre los dos, considero que es mucho más importante LO QUE SE DICE a COMO SE DICE. Porque se puede ser muy experimental, muy lúdico pero si no se dice nada? Esos juegos sólo tienen valor para rupturas generacionales, pero no quedan como contenido artístico. Fíjese en la poesía concreta brasileña o el dadáismo, son objeto de estudio por su innovación, cierto, no hay duda, pero y el contenido, qué belleza hay. No, experimentar y experimentar no es saludable, no puede ser eso sin el contenido, en cambio el contenido sí puede ser muy valioso sin necesidad de experimentación. Saludos.