jueves, abril 17, 2008

70 AÑOS SIN CÉSAR VALLEJO


Indiscutible cumbre de la poesía peruana, César Vallejo (1892-1938) se fue de este mundo hace setenta años. Internacionalizó la poesía peruana y llegó a influir, de modo poderoso, en la literatura peninsular. Abrió el discurso de la poesía a la asimilación de un vocabulario que venía de la filosofía y de las ciencias sociales. Abordó temas políticos en sus versos sin caer en la prédica panfletaria. Fue un poeta experimental: no se cansó de intentar nuevas vías para renovar la lírica moderna. Amplió el léxico de la poesía con términos que remiten al cuerpo, al lenguaje de la biología o de la economía. Los heraldos negros se ubica en la franja entre Julio Herrera y Reissig y los intentos vanguardistas . Un poema como “Idilio muerto” constituye un sui generis acercamiento al mundo andino: nada de idealizaciones neorrománticas ni regionalismos superfluos. Trilce es un libro insólito que significó, en cierta forma, la partida de defunción del modernismo. Poemas humanos tocó el tema de la ciudad como metáfora del capitalismo, de la misma forma como Baudelaire –en un contexto disímil— vio a mendigos y a saltimbanquis pulular en la Ciudad Luz. No más palabras. Mejor citar un fragmento de “Hoy me gusta la vida mucho menos…”

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi sér parado y en chaleco.

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