sábado, marzo 15, 2008

SOBRE LIBROS Y OTROS ASUNTOS


Me conecto con "Kolumna Okupa", el interesante blog de Rocío-Silva Santisteban. Allí encuentro un post sobre el tercio superior, requisito --exigido por el Ministerio de Educación del Perú--para acceder a un puesto de profesor de educación primaria y secundaria. Ahora que el tema es pasto del pasado, me sorprende la gran cantidad de comentarios (42), escritos por profesionales y estudiantes de Biliotecología, que ha motivado el post de Rocío a causa de esta afirmación suya: "Los estudiantes de ciencias exactas saben que, a fin de cuentas, una trica en Ingeniería de Fluidos, no es lo mismo que una trica en Bibliotecología. ¿Por qué? Porque precisamente la exigencia en ciencias –sobre todo en las diversas matemáticas— a veces es mucho más alta que en letras (y conste que yo he estudiado letras)". Más allá del carácter polémico de la aseveración anterior, pienso que esta pone sobre el tapete la relevancia del papel del bibliotecólogo como profesional en nuestro país.

Tengo una opinión muy positiva respecto del rol del bibliotecólogo en el Perú. Por mi propia experiencia como investigador, he realizado frecuentemente el estudio de las fuentes, es decir, el análisis del balance de la crítica literaria sobre la obra de autores como Westphalen, Eielson o Hinostroza. Alguna vez encontré un excelente bibliotecólogo que me pudo facilitar en la Biblioteca Nacional, después de dos días de trabajo y de búsqueda, un artículo casi inhallable sobre la poesía de Westphalen, publicado en 1933; ensayo, cuya lectura me permitió reorientar mi trabajo de análisis y, sobre todo, dar forma a la principal hipótesis de mi tesis de licenciatura. Creo que facilitar el acceso a las fuentes bibliográficas y hacerlo con placer, como el excelente bibliotecólogo que conocí, es una de las labores más importantes en un país como el Perú donde necesitamos elevar, de modo perentorio, los niveles de comprensión de lectura. Convivir con libros y revistas; estudiar las mejores formas de ordenar las bases de datos son tareas que debieran ser estimuladas en un país donde no hay un real apoyo a la cultura. Por eso, sin exagerar, un bibliotecólogo puede dar su aporte a la historia permitiendo que los investigadores accedan a la información y tecnología de punta.

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