lunes, diciembre 17, 2007


SOMNILOQUIO* DE BEATRIZ TORRES

La experimentación pudiera ser la razón esencial del arte, pues este busca impetuosamente nuevas vías de expresión para superar la retórica manida que se aposenta, a veces, en nuestra tradición literaria. El poema, por naturaleza, es un género que exige algún nivel de experimentación verbal.
Ello ha sido plenamente comprendido por Beatriz Torres (Lima, 1982), joven poeta que había dado a conocer ADIV (2005), su primer poemario. Somniloquio (2007) es su segundo libro y se inscribe fuertemente en una tradición neovanguardista que tiene en Vicente Huidobro y Oliverio Girondo a dos de sus más ilustres antecedentes. Torres intenta crear neologismos, desestructurar la sintaxis y emplear metáforas de cuño grotesco con el fin de herir la sensibilidad del lector.
El volumen se halla estructurado en cuatro partes: "Artropordiaco", "Limbiconal", "Hebefrénico" e "Inmigránico". En la primera, se desarrolla el tópico de la locura (asociada al tiempo que desgasta a objetos y sujetos) tan caro a las propuestas surrealistas como las de César Moro o de André Breton. En la segunda, aparece el tema del amor como una aventura en el mundo de los sueños: "aventurarse en mi sueño/ encontrarme en los pies fríos/ las manos mojadas/ ser fiebre de cuarenta y un cielo rojo ahumado". En la tercera (la más lograda) se desarrolla una visión crítica respecto del nacimiento del ser humano y de su posterior metamorfosis en figuras animalescas; aquí se busca un diálogo con la tradición literaria, pues hay referencias a la Beatriz de Dante y a la obra de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas), con el fin de establecer intertextos y ampliar el registro temático de los poemas. En la cuarta se aborda el tránsito del sueño a la vigilia, típico procedimieno surrealista, presente en poemarios como Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen.
Somniloquio evidencia un buen manejo del ritmo y de la sucesión de metáforas de cuño onírico; sin embargo, parece insistir en algunos procedimientos, como la creación de neologismos, que no dan forma a una propuesta suficientemente interesante y original. Además, emplea, a veces, adjetivos de más: "Velo agobiado/ cubre sueños chascones/ mañana en falta despejada/ cierta nigromancia equivocada".
Indudablemente, Beatriz Torres tiene una gran habilidad para crear metáforas. Pienso que este libro, al margen de las objeciones antes formuladas, da a conocer a una joven poeta en busca de un estilo. He ahí su principal mérito.
*Beatriz Torres. Somniloquio. Lima, Ideas & Matices, 2007.
Foto: La persistencia de la memoria de Salvador Dalí.

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