viernes, febrero 02, 2007


UN POEMA DE BLANCA VARELA SOBRE LA ROSA

A ROSE IS A ROSE

inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume


De Valses y otras falsas confesiones (1964-1971)

8 comentarios:

Camilo Fernández Cozman dijo...

En este poema se produce una desmitificación de la rosa como símbolo, pues ya no es sinónimo de amor, sino que infesta la buena poesía con su raigambre arcaica.

Jose Luis dijo...

Que buen poema. El manejo del ritmo es preciso. A propósito del ritmo, conoce algún buen tratado?
Saludos.

Camilo Fernández Cozman dijo...

Hola José Luis:
El mejor tratadista del ritmo del verso castellano es Oldrich Belic en su libro "Verso español y verso europeo". Saludos, Camilo

Anónimo dijo...

A ROSE IS A ROSE nos habla, a mi modo de ver, de la concepción de la BELLEZA antes que de la dismitificación del AMOR. Esta belleza es perfecta, efímera; pero detestable y obsena. Se asemeja, pues, a la concepción de la belleza que tenía Baudelaire. Y esta belleza es la que infesta la poesía moderna según la poeta.
Un abrazo.
Charlie melnick

Camilo Fernández Cozman dijo...

Estimado Charlie:
Me parece interesante su interpretación. Tradicionalmente (en la estética clásica y barroca) se ha entendido la rosa como sinónimo de belleza efímera; por ejemplo, en los poemas de Garcilaso ("Marchitará la rosa/ el viento helado")o en Góngora donde se retoma el tópico del carpe diem. Ni Garcilaso ni Góngora ven la parte obscena de la rosa, sino que la "mitifican" (la idealizan). Por el contrario, Blanca Varela ve en la rosa un elemento obsceno y que corrompe la poesía. Es decir, el poeta actual debe tener cuidado con el símbolo "rosa", pues allí puede haber un lugar común que "infeste" la poesía y transforme la escritura en retórica. De ese modo, "desmitifica" a la rosa en tanto símbolo tradicional y clásico de belleza pura aunque efímera. Saludos, Camilo Fernández

Anónimo dijo...

Será correcto decir que Martín Adán (a propósito de su nueva antología) revela aún más este tratamiento de la rosa en estos tres versos y otros:

- ¡Rosa de rosa, idéntica y sensible, / A tu ejemplo, profano y mudadero, / El Poeta hace la rosa que es terrible!

O que el joven poeta Salomón Valderrama sintetiza o radicaliza en estos versos:

Rosa frontal del cuerpo insano, ayúdame / A no morir en este obscuro cuerpo santo. / Déjame tocar y ser poeta en nacimiento... / Idolatrado fantasma que nutre el convento. //
Rosa, homicida de piel, secreto, perdóname / Elevarme en mi nave, Arca de Anticristo. / Asaltar belleza, hégira de la pobreza, / Encandilada herida que sepulcros reza.

La rosa sigue siendo la que se tiene al despertar de un paraíso (Coleridge), el de la mente. El de creer y no creer. El de acordar o concordar.

Gregorio Block

Anónimo dijo...

LAS ROSAS DE MIGUEL ANGEL ZAPATA:

2

Los mirlos le carcomen su pecho colorado y siente un dulce dolor inexplicable. La rosa de la ciudad es distinta a la rosa del campo. Una es mundana y le gusta la noche, los avisos luminosos y la gente que la mira con prisa. La otra es como la tinta verde de los geranios y conoce el cielo como su propia muerte. Por eso tal vez siempre busco rosas raras para mis floreros de arcilla: rosas más calladas, menos presuntuosas, rosas de bosque o de patio privado.

SERIA INTERESANTE UN ENSAYO SUYO SOBRE LA ROSA

Anónimo dijo...

Inmóvil en una página, la rosa cantada por el poeta en nombre del amor: atractiva, cautivante hasta la necedad del lugar común; así el poema critica el abuso de este elemento en la tradición tanto como al lector de la poesía de la rosa.
Carlos Capellino, bloque II; Cód. 00120146