jueves, febrero 22, 2007

NUEVOS POEMAS DE ARTURO CÓRDOVA RAMÍREZ

1

Él arroja pañuelos a las aves
Que extraviaron sus plumas entre las cortinas
Él seduce, sereno, inciertas visiones
Con perfil de bruma y de febril fatiga
Y despliega un juego voraz de disfraces
Que reanuda la entrañable farsa
Del recuerdo, sus temores
En un acorde casi olvidado
Entre nubes de esperma y naftalina.
Él horada con paciencia entre sus costillas
Algún hospicio donde hacerse distancia
De esta insomne soledad que acude
En tromba de latas oxidadas.
Él recorre superficies de calostro
Con un idioma blando de agonía infante
Y acaricia, tardío, una cabeza extenuada
Que celosamente acoge sobre un lecho angosto
Donde los acurruca la tristeza con sus guantes ásperos.


2

Va la niña distanciando a las mañanas con su velo púrpura
Recoge el tallo de su flor ceniza con que adorna las ventanas
Y recuerda al muchacho cansino que afiebraba su pecho
Y despierta esa sonrisa que despeina las hojas vacías
Cargadas de sueños incompletos, de frases que ahora ceban

las orugas.
Niña preñada de presagios cerúleos
Hunde sus dedos en los días perdidos
Que incubaron al tierno caracol de su deseo
Que ahora roza con sus dedos largos como mástiles ardiendo
De noche, de larga noche
Donde sus ojos amansan un recuerdo, canción de fruta tímida
Y baila con las sombras que acechan tras las cortinas.
Cimbrea al muchacho enclenque como caña que se tuerce
Ante el flujo magnético de sus palabras
Que nuevamente balbucea entre sueño
Y sueño de espumosa saliva o de hilo lunar que penetra
La habitación donde ella arde al silencio
Donde ella eriza los minutos catalépticos
Al abrir el sueño, surtidor de llamas lívidas
Orilla trémula donde hunde su cuerpo
Como una simiente que busca reventarse
En un vaivén erguido de póstumos latidos.


3

Esta noche me he acostado con el rostro siniestro
Me he arropado con el miedo de un niño nocturno
Y me enrollo, anudado al silencio
Sintiendo desgranarse el tiempo en lo más profundo
Cayendo hacia adentro entre vísceras y flujos
Pero con la mano apoyada en un ángulo de la cama
Con la cabeza entornada y los astros latiendo fuera
La cabeza lúcida suspendida en medio de la noche
Huérfana de certezas, repleta de remedos
Y voces gélidas rozándome las mejillas
Con sus profecías del amor y sus flores deletéreas
Del deceso anticipándose en el seno de mi cama.
Yo me envuelvo entre mis sábanas como un niño desflorado
Y el presentimiento mórbido, con su lengua lasciva
Merodea con su anzuelo de leche o hueso que germina
Abismado como un fardo en un lecho antediluviano
Sintiendo como fermenta el cero en mi pecho:
Un hueco donde un primate aúlla de pena
Un pozo en que un niño asoma inquieto
Y arroja brutalmente una piedra
Solo y envuelto
Pero con el brazo asomando desnudo
Para aferrarme nuevamente a la esquina más ilusa de mi cama.

Arturo Córdova Ramírez (Lima, 1980). Estudia Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

2 comentarios:

charlie melnik dijo...

POEMA 2 O LA PÉRDIDA LA INOCENCIA

De los tres poemas de Córdova, me gustó más el nº 2 (POEMA DE LA NIÑA). Este poema está lleno de imágenes interesantes como "Va la niña distanciando a las mañanas con su velo púrpura" o este otro: "Hunde sus dedos en los días perdidos". Sin lugar a dudas, el surrealismo es uno de los referentes de la poesía de nuestro amigo Córdova.

En cuanto al tema, es decir, LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA, éste nos es sugerido con imágenes como: "Recoge el tallo de su flor ceniza" en donde el lexema "flor" hace referencia a la "virginidad". Por eso la NIÑA: "recuerda al muchacho cansino que afiebraba su pecho", por eso la NIÑA "Hunde sus dedos en los días perdidos
Que incubaron al tierno caracol de su deseo".

UN ABRAZO.

CHARLIE MELNIK

Camilo Fernández Cozman dijo...

Estoy de acuerdo con que el poema 2 es el más logrado. Efectivamente ese fluir de imágenes, presente en la poesía de Arturo, parece remitir al surrealismo.