martes, enero 23, 2007


EMILIO ADOLFO WESTPHALEN, POETA COSMOGÓNICO

Breve e intensa obra la de Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001). Son muchos los poetas que escriben, pero pocos los que pueden vencer el despiadado muro del tiempo y concebir un nuevo lenguaje, donde se hable del silencio a partir de la palabra y de las limitaciones de ésta.
Heredero de Stéphane Mallarmé, Westphalen hizo de su escritura una meditación acerca de las fronteras de la palabra que se hallan al borde del silencio. Arthur Rimbaud ya decía, en el siglo XIX, que "escribía silencios"; Mallarmé afirmaba que la orquestación del poema no debería obviar el espacio en blanco entre los signos que se deslizan a lo largo de la página como si formaran parte de un pentagrama.
Surgida en los años treinta, la poesía de Westphalen constituye una manifestación de praxis vanguardista porque significó el cuestionamiento de la estética modernista y la asimilación creativa de los aportes de la vanguardia europea. Los críticos se han formulado, con asiduidad, la siguiente pregunta: ¿Westphalen es un poeta surrealista?
Pensamos que sólo una parte de la lírica de Westphalen puede considerarse surrealista. Por eso, resulta pertinente una segmentación de esta obra poética tomando en cuenta las relaciones entre la escritura de Westphalen y el surrealismo. En efecto, consideramos que en ella hay dos períodos. En primer lugar, una etapa surrealista que abarca Las ínsulas extrañas (1933) y ciertos poemas de los años treinta insertos en Belleza de una espada clavada en la lengua (1986) que son: "Mundo mágico", "César Moro", "Vuelven las hormigas", "El grito", "La voz es una corza", "Ciudad escondida", "Irreconciliablemente", "El amor ha cambiado"
[1] y "La leche vinagre"[2]. Si tuviésemos que ser rigurosos también habría que agregar, en este período surrealista, algunos textos de los años treinta incorporados a Cuál es la risa (1989) que son: "El sueño", "Balanza exacta" y "Detrás del telón".
Consideramos que el de Westphalen es un surrealismo heterodoxo que se halla matizado por un cierto rigor clasicista y que no evidencia stricto sensu el empleo de la escritura automática; sin embargo, hay palpables ejemplos del funcionamiento de la imaginación onírica en la obra de nuestro poeta en un contexto donde se da predominancia al fragmentarismo vanguardista.
En un texto de 1931
[3], Westphalen afirmaba que:

"[t]al vez no sea necesario añadir que siguiendo el método surrealista, ha sido en gran parte escrito (Difícil trabajo, de Xavier Abril), es decir, siguiendo la línea que va `del sueño a la creación', el más exigente y absorbente método"
[4].

En otras palabras, Westphalen pensaba que el método por antonomasia era el surrealista, superior a cualquier otra perspectiva en el ámbito del conocimiento. Según el autor de Las ínsulas extrañas, "la imaginación ejerce sobre nosotros todos sus derechos, nos hace aceptar lo inadmisible para los pragmáticos de la razón razonante y razonada"
[5]. En este caso, observamos una crítica del positivismo pragmatista que intentaba encasillar la imaginación del hombre y veía con ojos peyorativos la función del poeta en el mundo moderno. Para los positivistas del siglo XIX, el poeta no podía transmitir conocimiento. Para ellos, éste era sólo producido por el científico que empleaba los métodos de las ciencias naturales (la observación, la experimentación, por ejemplo).
Sin embargo, hay una etapa posvanguardista de la poesía de Westphalen, que comprende Abolición de la muerte (1935), los otros poemarios posteriores a Abolición..., ciertos poemas de Belleza de una espada... ("Preámbulo a Revilla", "Nerval y el amor", "Libre", "Términos de comparación", "El mar en la ciudad", "Poema inútil", "Riqueza" y "Epílogo") y otros de Cuál es la risa ("Cuál es la risa leve cubierta de espuma...", "Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer...", "Una representación hermosa del amor...", "Se mece suavemente el viento...", "Poema" y "Amor eterno").
Por ejemplo, Westphalen revela, en Abolición de la muerte, una poética algo distinta. Los poemas de este libro se alejan del racimo de imágenes oníricas que se observa en "Una mañana alza el río..." (texto de Las ínsulas extrañas) porque hay menor fragmentarismo en Abolición de la muerte. Aunque en este poemario se hace referencia al mundo onírico, el discurso poético no es visto como un tránsito de la vigilia al sueño. Las alusiones a ninfas, a la bella durmiente, a los trovadores, a la mujer que se posa como un pájaro en el cuerpo-hoja del poeta configuran una visión disímil. Se trata de una atmósfera más clásica que implica una asimilación mesurada del credo vanguardista y de temas acuñados en la tradición literaria como el de la rosa asociada al amor.
Quisiéramos, ahora, poner énfasis en un aspecto medular de la primera etapa de la poesía westphaliana: la construcción de una cosmogonía, es decir, un sistema de formación del universo. En Las ínsulas extrañas, hay poemas donde se evidencia que se contempla el universo sin decir una sola palabra y, por eso, el poeta instaura la génesis del mundo, donde el hombre vislumbra los fenómenos del cosmos e incluso se confunde con las disímiles manifestaciones de la naturaleza. Verbigacia, el ser humano se cree un árbol: "Yo te cedo mis dedos mis ramas/ Así podrás raspar arañar gritar y no solamente llorar", o un ave: "Yo también tengo pico pico pico/ Un día no hay flores y el otoño se sube a una nube". Todo ello acorde con la dinámica de la cosmogonía poética que le da una ordenación al mundo conforme a una "lógica onírica", opuesta a la coherencia de tipo racionalista. De ahí que esta poesía se encuentre relacionada con el mito y el sueño y, por consiguiente, sea una muestra del pensamiento fantaseador (término tomado de la obra de C.G. Jung), en la orilla contraria del pensamiento dirigido que opera con una lógica causal. Jung afirma que "A través del pensamiento fantaseador se establece el enlace con los `estratos' más antiguos del espíritu humano, desde largo tiempo atrás sepultados por debajo del umbral de la conciencia"
[6]. ¿Westphalen, poeta moderno y arcaico a la vez? ¿Surrealista heterodoxo que asimila creativamente algunos componentes del pensamiento primitivo?
Por eso, Las ínsulas extrañas es el libro donde se percibe el funcionamiento de los arquetipos o estructuras del inconsciente colectivo. Asimismo, cuando Gastón Bachelard, influido por Jung, habla de una ley de los cuatro elementos se está refiriendo a una ley de los cuatro arquetipos fundamentales: el fuego, el aire, el agua y la tierra.
Citemos los dos primeros versos de un poemas de Las ínsulas...: "Un árbol se eleva hasta el extremo de los cielos que lo cobijan/ Golpea con dispersa voz".
Aquí se manifiestan tres componentes de la imagen arquetípica del árbol, según Bachelard: la constancia vertical, la elevación de la vida terrestre al cielo como un anhelo de trascendencia y la vida dinámica maravillosa
[7]. Esto último puede quedar aún más claro con la sola mención de los verbos utilizados por el poeta, a lo largo del poema, para describir fidedignamente la indubitable acción dinámica del árbol: "golpear", "arañar", "raspar", entre otros.
En "Una cabeza humana viene..." se afirma:

Recuerdo de muchos hombres
Presencia de fuego para oírte
Detenida la carrera
Atravesados los cuerpos y disminuidos

El fuego está presente, la "carrera" (el accionar del hombre) ha sido detenida y los cuerpos yacen disminuidos, es decir cansados de la jornada cotidiana. El tercer verso ("Detenida la carrera") asocia al fuego con el descanso y, por ello, el hablante concibe que la "presencia del fuego" permite el reposo. El propio Bachelard ha considerado al arquetipo del fuego como "el símbolo del fuego"
[8], porque sugiere, en el reino de la imaginación onírica, una invitación al descanso apaciguador al pie de una fogata que protege de las inclemencias del clima. Esta concepción nos remite asimismo al mundo primitivo, cuyos componentes simbólicos perduran de manera a veces "disfrazada" en la civilización moderna. En consecuencia, una de las características primordiales del arquetipo del fuego aparece en el poema de Westphalen.
Al igual que el fuego, el agua es un arquetipo que opera poéticamente en Las ínsulas extrañas. El poema "Llueve por tanto..." muestra una de las particularidades del agua: la regeneración. En dicho texto se afirma: "Este lago para remojarte la esperanza/ Y mares de un color y mares de otro color". El yo poético intenta renovar ("remojarte") la esperanza porque las aguas son síntoma de renovación y regeneración universales. Por eso, los mares se renuevan, varían su cromatismo acorde con la renovación del mundo. La variedad implica en este caso la renovación del cosmos y con ella la renovación del universo.
El arquetipo del agua también restaura la "integridad auroral" (Mircea Eliade), el inicio y la creación del mundo. Dicha característica del agua se encuentra manifiesta en el siguiente verso de Westphalen: "Otra música alba de agua canta música agua de alba". Esta asociación poética agua-alba remite a los orígenes y al tiempo mítico de la creación.
Westphalen es un poeta de los elementos del mundo material. Poeta del fuego, del aire, del agua y la tierra. Moderno y arcaico a la vez, Westphalen asimila creativamente las estructuras del inconsciente colectivo. Su poesía de gran textura simbólica se afinca también en el recuerdo. La reactualización poética de los arquetipos puede ser interpretada como una crítica al hombre alienado, deshumanizado en el mundo y que ha perdido, de esa manera, los necesarios vínculos con el pensamiento analógico. En muchos casos, el hombre moderno ha abandonado el mito y ha dejado que los otros colonicen su inconsciente. Westphalen asume el mito a través de la imaginación poética, el mito de que el mundo se regenere para que el hombre asimile cabalmente el gran aporte del pensamiento primitivo. Por eso, quisiéramos terminar este análisis con los siguientes versos:


No me dices en cuál cielo tienes tu morada
En cuál olvido mi cabeza humana
En cuál amor mi amor de varios siglos.


[1]A excepción de "Mundo mágico" que fue publicado originalmente en inglés en la revista Front de la Haya (Holanda) en diciembre de 1930, los otros poemas (siete en total) fueron publicados en el catálogo de la primera exposición surrealista en el Perú en 1935.
[2]Este texto fue publicado en la revista El uso de la palabra con el nombre de "Poema".
[3]Westphalen, Emilio Adolfo. "La poesía de Xavier Abril" (estudio). En: Xavier Abril. Difícil trabajo (antología 1926-1930). Madrid, Ed. Plutarco, 1935, pp. 11-24.
[4]Ibídem, p. 23.
[5]Ibídem, p. 11.
[6]Jung, C.G. Transformaciones y símbolos de la libido. Buenos Aires, Paidós, 1953, p. 54.
[7]Cf. Bachelard, Gastón. L'air et les songes. Essai sur l'imagination du mouvement. París, Librairie José Corti, 1943; pp. 232 y ss.
[8]Bachelard, Gastón. El psicoanálisis del fuego. Buenos Aires, Ed. Schapire, 1953; p. 34.

4 comentarios:

Jorge Von Düben dijo...

Me parece excelente caballero... Mis respetos a usted y a los grandes poetas surrealistas peruanos.

Me encanta Cesar Moro, pero por desgracia solo poseo "la tortuga ecuestre" y una recoleccion de poemas por internet... Esta cayendo la enorme cultura que nos otrogaron estos grandes literatos utopicos...

Me gustaria, en verdad me encantaria si usted posee alguna informacion sobre como o donde conseguir algunos ebooks de Cesar Moro y Westphalen si no es mucho problema...

De nuevo le felicito por tremendo articulo... Saludos

Jorge Von Düben

von_lacrimoso@hotmail.com

Camilo Fernández Cozman dijo...

Estimado Jorge Von Düben: Lamentablemente no he podido conseguir ebooks de César Moro. Trataré de poner en este blog algunos poemas de Moro en castellano para que sean leídos por mis visitantes. Gracias por sus palabras.
Camilo Fernández

Anónimo dijo...

Disculpe la intromisión pero me gustaría saber que opina sobre el poema "El mar en la ciudad", cree usted que tenga algo que ver con la época en que fue escrito o sea simplemente puro surrealismo. Agradesco de antemano su colaboración, me parece un poema con mucha profundidad al cual sólo se podría darle una única interpretación.

Anónimo dijo...

Disculpe de nuevo la molestia, pero encontre por ahí el poema "El mar en la ciudad" de este grandioso poeta peruano. Me gustaría saber que enfoque le da a su interpretación usted ya que me parece un poema de extrema profundidad y quisiera encontrar un análisis o interpretación lo más acertada posible. Como usted conoce mucho sobre este poeta y sus obras le agradecería mucho si podría responder a mi interrogante. Muchas gracias y lo felicito por su excelente blog.